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Muchos negocios empiezan vendiendo por redes sociales, y está bien: es rápido, es gratis y la gente ya está ahí. El problema aparece cuando la red social se convierte en la única presencia digital de la empresa.
Lo que solo te da un sitio propio
- Control total sobre tu marca: nadie cambia las reglas de un día para el otro.
- Posicionamiento en buscadores: es lo que hace que te encuentren los que todavía no te conocen.
- Casillas de correo con tu dominio, del tipo ventas@tuempresa.com, que dan otra credibilidad.
- Registro de lo que pasa: quién consultó, qué miró, qué compró.
- Una dirección única que no puede confundirse con otra ni desaparecer si te cierran la cuenta.
Lo que hacen mejor las redes
Difusión, alcance y conversación. Son insuperables para que te descubran y para sostener el vínculo con quien ya te sigue. Lo que no son es un lugar donde construir: todo lo que armes ahí es prestado.
Cómo conviven
La combinación que funciona es simple: las redes traen gente, el sitio propio la convierte en cliente y guarda el registro. Una publicación lleva al sitio, el sitio cierra la venta o toma la consulta, y el dato queda en tu base, no en la de una plataforma.
Un dominio propio le da credibilidad al negocio, mejora la visibilidad en buscadores y permite tener correos corporativos con tu marca. Es la base sobre la que después se apoya todo lo demás.