3 minutos de lectura
Alan y Carlos son hermanos, con siete años de diferencia, y compartían la misma obsesión: la informática. Pasaban horas programando, buscando soluciones y proponiendo ideas, hasta que llegó el punto en que empezaron a construir software para otras personas y empresas.
Carvear y Bortic
Carlos fundó Carvear, orientada al desarrollo web, que era el auge de ese momento. La empresa fue superando los desafíos que se le presentaron y se afianzó en ese terreno.
Alan siguió el camino paralelo con Bortic, dedicada al desarrollo móvil, cuando los teléfonos empezaban a ser el lugar donde la gente pasaba el día.
La fusión
Con el tiempo quedó claro que los proyectos que llegaban ya no eran «un sitio» o «una app», sino las dos cosas trabajando juntas. Las dos empresas se fusionaron y nació Brithers, con más de veinte años de recorrido acumulado entre ambas.
De ahí viene el nombre: brothers, hermanos, con la torsión que lo volvió una marca.
Por qué importa hoy
Esa historia explica algo concreto sobre cómo se trabaja acá: web y móvil nunca fueron áreas separadas que se pasan el proyecto una a la otra. Vienen del mismo lugar y se piensan juntas desde la primera reunión.