Policiales
30/04/2026 13:29
El juicio por la muerte del astro del fútbol continúa con testimonios reveladores en San Isidro
El juicio que investiga las circunstancias de la muerte de Diego Armando Maradona sigue sumando capítulos de alta tensión en los tribunales de San Isidro. Durante la quinta jornada del debate oral, el foco se centró en reconstruir cómo fueron las últimas horas del máximo ídolo del fútbol mundial en la vivienda de Tigre. Los testimonios presentados hasta el momento dibujan un escenario de abandono y deterioro físico alarmante, donde el humor cambiante y la agresividad del paciente marcaron el ritmo de una convivencia sumamente difícil para el personal de salud.
Uno de los momentos más esperados de la jornada es la declaración de Carlos Díaz, el psicólogo que formaba parte del equipo médico interdisciplinario encargado de la salud del astro. Díaz, junto a otros siete profesionales de la salud, enfrenta la gravísima acusación de homicidio simple con dolo eventual. La fiscalía sostiene que el equipo médico fue plenamente consciente del riesgo de muerte de Maradona y, aun así, no actuó para evitar el desenlace fatal, permitiendo una internación domiciliaria deficiente.
Según los relatos vertidos en la sala de audiencias, Maradona presentaba un cuadro de hinchazón generalizada, producto de una posible insuficiencia cardíaca no tratada adecuadamente por los especialistas. Testigos presenciales indicaron que el astro se encontraba hinchado, de mal humor y por momentos agresivo, rechazando sistemáticamente cualquier intervención médica invasiva. Este comportamiento, señalan algunos expertos forenses, podría haber sido un síntoma directo de su propia descompensación orgánica y no simplemente un rasgo de su carácter personal.
El tribunal busca determinar de manera fehaciente si la internación domiciliaria cumplía con los estándares mínimos necesarios para un paciente de la complejidad clínica de Maradona. Entre los puntos clave que se debaten intensamente en el juicio figuran los siguientes aspectos:
A medida que el juicio avanza, la presión sobre los imputados crece de forma exponencial. Los testimonios de enfermeros y cuidadores que pasaron por la casa del barrio San Andrés coinciden en que el ambiente era hostil y que existía una desorganización jerárquica que impidió una respuesta rápida ante la crisis final. La justicia deberá resolver en los próximos meses si estas omisiones fueron accidentales o si, efectivamente, hubo una aceptación tácita del riesgo de muerte por parte de quienes debían proteger la vida de Diego en su etapa más vulnerable.