Moda

30/04/2026 00:30

La polémica de Instagram y las influencers: el uso de inteligencia artificial para vender imitaciones

Creadoras de contenido denuncian que la plataforma utiliza sus imágenes sin consentimiento para promocionar productos similares

La polémica de Instagram y las influencers: el uso de inteligencia artificial para vender imitaciones

El ecosistema de las redes sociales se encuentra en un momento de tensión sin precedentes. Julia Berolzheimer, una de las creadoras de contenido más consolidadas con más de 1,5 millones de seguidores, ha levantado la voz contra una nueva funcionalidad de Instagram que está transformando la forma en que se consume la moda digital. La polémica gira en torno al botón Shop the look, una herramienta impulsada por inteligencia artificial que analiza las imágenes publicadas por los usuarios para sugerir productos similares que pueden comprarse directamente desde la aplicación. Sin embargo, lo que para la plataforma parece un avance tecnológico, para las influencers es una amenaza directa a su credibilidad y a su modelo de negocio.

El conflicto entre la inteligencia artificial y la propiedad intelectual

Berolzheimer, a través de su influyente perfil en Substack, denunció que sus imágenes están siendo utilizadas para vender imitaciones o productos con los que ella no tiene ninguna relación contractual ni afinidad estética. El problema fundamental radica en que la inteligencia artificial de la red social selecciona productos de manera automática, sin el filtro humano de la creadora original. Esto significa que, si una influencer publica una fotografía luciendo un diseño exclusivo de una marca de lujo, Instagram podría recomendar automáticamente una versión barata de una cadena de moda rápida para incentivar la transacción inmediata dentro de su entorno.

Esta situación ha provocado un malestar generalizado en la comunidad de creadores, quienes consideran que su imagen de marca personal está siendo explotada de manera desleal. Los principales puntos de conflicto identificados son:

  • La falta de control sobre los enlaces que aparecen asociados a su imagen y rostro.
  • La pérdida de ingresos por afiliación, ya que los clics benefician directamente a la plataforma y no al creador.
  • La erosión de la confianza de los seguidores al ver recomendaciones de baja calidad.
  • El uso indebido de contenido protegido por derechos de autor para fines comerciales no autorizados.

El caso de Julia Berolzheimer es solo la punta del iceberg de un debate mucho más profundo sobre quién posee realmente el contenido en la era de la IA generativa. Las influencers argumentan que, aunque la plataforma proporciona el espacio para publicar, la identidad y la curación de contenido son activos que les pertenecen. Si Instagram continúa vendiendo productos a través de la influencia de terceros sin compensarlos ni permitirles filtrar las recomendaciones, el futuro de la colaboración entre marcas y creadores tradicionales podría verse gravemente comprometido. La red social, por su parte, defiende que estas herramientas buscan facilitar la experiencia del usuario, aunque por ahora no ha respondido a las peticiones de mayor transparencia por parte de las afectadas.

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