Negocios
28/04/2026 14:56
Las marcas premium apuestan por la moda circular para competir con el fast fashion y fidelizar usuarios
El mercado de la moda en la Argentina atraviesa una profunda transformación impulsada por la necesidad de adaptación económica y las crecientes demandas de sustentabilidad por parte de los consumidores. La reventa de prendas usadas, anteriormente limitada a espacios informales o ferias independientes, se ha consolidado hoy como una unidad de negocio estratégica para las grandes marcas de indumentaria. Esta tendencia, conocida como moda circular, permite a las etiquetas premium reactivar sus ventas en un contexto donde el consumo generalizado ha mostrado una caída sensible debido a la pérdida del poder adquisitivo.
La adopción de este modelo responde directamente a la fuerte competencia de gigantes del ultra fast fashion como Shein o Temu. Estas plataformas globales han alterado los hábitos de compra con precios sumamente competitivos y una rotación de stock acelerada, lo que obliga a las marcas locales a buscar alternativas que protejan su rentabilidad sin comprometer su posicionamiento de mercado. En este escenario, la segunda mano aparece como una solución que aporta valor ético y sostenibilidad, factores que influyen cada vez más en la decisión de compra de las nuevas generaciones de usuarios que buscan un consumo más consciente.
El funcionamiento del sistema de reventa oficial es sencillo pero sumamente efectivo para generar lealtad con el cliente. El proceso operativo en los locales suele seguir una serie de pasos estandarizados para garantizar la confianza del comprador:
Desde la perspectiva de los negocios, el dato más relevante es la capacidad de atracción de nuevos segmentos de mercado. Los informes recientes del sector textil indican que casi el 50% de quienes compran prendas usadas a través de estos canales oficiales son personas que nunca antes habían adquirido un producto de esa marca específica. Al ofrecer precios que suelen rondar la mitad del valor de la temporada actual, las empresas eliminan la barrera económica de entrada para muchos consumidores. Esto funciona como una herramienta de marketing masiva que democratiza el acceso a la marca sin devaluar las colecciones principales en las vidrieras tradicionales. Incluso ante la futura llegada de cadenas globales como H&M en 2027, las firmas locales apuestan por la circularidad para fortalecer su comunidad y extender el ciclo de vida de sus productos.