Ciencia

26/04/2026 00:45

La odisea de la tortuga verde: un viaje de 2.000 kilómetros para desovar

Este ancestral reptil marino regresa a su lugar de origen tras cruzar el Atlántico desde las costas de Brasil

La odisea de la tortuga verde: un viaje de 2.000 kilómetros para desovar

La naturaleza ofrece espectáculos que desafían la lógica humana y uno de los más asombrosos ocurre en las profundidades del océano Atlántico. En la penumbra de Long Beach, en la Isla de Ascensión, una masa oscura emerge del oleaje. Se trata de la tortuga verde (Chelonia mydas), un coloso que puede alcanzar los 150 kilos y que ha completado una travesía épica de 2.300 kilómetros desde Brasil. Este viaje no es solo una migración, es un acto de fidelidad biológica que se repite desde hace millones de años, conectando la era de los dinosaurios con nuestro presente.

El increíble instinto de navegación de la tortuga marina

El esfuerzo físico que realizan estos ejemplares es sobrehumano. Durante seis semanas, la hembra cruza el océano abierto sin ingerir alimento, impulsada únicamente por el instinto de volver exactamente a la misma playa donde rompió el cascarón décadas atrás. Los científicos aún estudian cómo logran esta precisión quirúrgica en un entorno sin puntos de referencia visibles. Se cree que utilizan el campo magnético terrestre como una brújula interna, permitiéndoles localizar un pequeño punto de tierra en medio de la inmensidad azul. Este proceso de filopatría asegura que el desove ocurra en condiciones que ya han demostrado ser exitosas para la especie anteriormente.

Desafíos y supervivencia en la Isla de Ascensión

Una vez en la arena, el trabajo apenas comienza. La tortuga debe excavar un nido profundo para proteger sus huevos de los depredadores y de las temperaturas extremas. Este comportamiento ha permitido que la especie sobreviva a cataclismos geológicos y cambios climáticos drásticos. Entre las curiosidades de este proceso destacan:

  • La pérdida de peso significativa de la hembra durante el viaje y el proceso de anidación.
  • La capacidad de orientarse bajo las estrellas y las corrientes marinas.
  • El papel crucial de la Isla de Ascensión como santuario protegido a nivel internacional.
  • La longevidad de estos reptiles, que pueden vivir más de 80 años en libertad.

Proteger estas rutas migratorias es fundamental para la biodiversidad global. A pesar de su resistencia histórica, las tortugas verdes enfrentan amenazas modernas como la contaminación por plásticos, el cambio climático que altera la temperatura de la arena y la pesca accidental. La historia de la tortuga de Ascensión nos recuerda que la vida siempre encuentra un camino, pero que ese camino es ahora más frágil que nunca debido a la actividad humana. Mantener intactas estas playas de desove es garantizar que este ciclo, que comenzó en la época de los dinosaurios, no se detenga en nuestro siglo.

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