Tecnología
22/04/2026 11:07
El presidente del Gobierno pide una gobernanza global para evitar la concentración de poder tecnológico
En un discurso contundente durante la reunión del Panel de Expertos en Inteligencia Artificial de la ONU, celebrada en el Congreso de los Diputados, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lanzado una advertencia clara sobre los riesgos de la inteligencia artificial (IA). El mandatario español ha acuñado el término colonialismo silencioso para referirse a la peligrosa concentración de poder, datos y soberanía tecnológica en manos de unas pocas corporaciones gigantes y naciones dominantes, lo que podría relegar a otros países a una posición de dependencia absoluta en las próximas décadas.
Sánchez subrayó que, si bien la IA tiene un potencial transformador sin precedentes para la ciencia y la industria, su despliegue acelerado y sin una regulación ética adecuada puede acentuar las brechas sociales ya existentes. El Ejecutivo español busca posicionar al país en la vanguardia del desarrollo tecnológico, pero siempre bajo un marco de control público. El presidente alertó de que una IA sin supervisión puede concentrar la riqueza de forma desmedida, erosionar las instituciones democráticas mediante la desinformación e incluso influir negativamente en la crisis climática debido al alto consumo energético de los centros de datos.
La visión de España en este ámbito es clara y ambiciosa: la gobernanza de esta tecnología disruptiva debe residir en las instituciones democráticas y en el pueblo, no en los despachos de Silicon Valley. Para lograr este equilibrio, Sánchez propuso establecer un marco global de cooperación que impida que la IA se convierta en una nueva herramienta de dominación geopolítica. La presencia del panel de la ONU en Madrid refuerza el papel protagonista que España desea jugar en la redacción de normativas internacionales, siguiendo la estela del pionero Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea.
El llamamiento de Pedro Sánchez no se limitó exclusivamente a la regulación prohibitiva, sino también a la necesidad de que la IA contribuya activamente a resolver grandes retos globales como el cambio climático, la medicina personalizada de precisión y la educación equitativa. Sin embargo, insistió en que nada de esto será posible si el control de los algoritmos sigue bajo el mando de un reducido grupo de personas. La propuesta española aboga por una inteligencia artificial inclusiva, transparente y responsable que beneficie a la humanidad en su totalidad. La cumbre ha servido como una plataforma estratégica para reiterar que el futuro digital no puede quedar al azar del mercado, sino que requiere una dirección política firme para evitar que las máquinas profundicen las injusticias sociales y económicas del pasado.