Deporte
26/04/2026 00:34
Entre risas, el técnico de River descontracturó la conferencia de prensa tras la victoria en el Monumental
La atmósfera habitual de tensión en la sala de conferencias de River Plate cambió de forma radical cuando una pregunta incisiva sobre la polémica arbitral derivó en un momento de humor totalmente inesperado. Eduardo Coudet, reconocido en el ambiente del fútbol por su carisma natural y su forma directa de comunicarse con los periodistas, sorprendió a todos los presentes al involucrar a su familia en el análisis del partido. Tras el ajustado triunfo ante Aldosivi, el entrenador fue consultado específicamente por una jugada dudosa que precedió al primer gol de su equipo, y su respuesta no tardó en volverse tendencia en las redes sociales por su espontaneidad y gracia.
Al ser interrogado sobre si el gol debió ser anulado por una presunta falta previa, Coudet sonrió de manera cómplice y confesó que su mayor crítica futbolística no venía de los analistas de la prensa ni de la propia comisión directiva, sino de su propio hogar. "Mi mamá me caga a pedos si no jugamos bien o si hay algún tipo de lío en la cancha", soltó el Chacho con total naturalidad, provocando las carcajadas generalizadas de todos los cronistas deportivos presentes. Esta declaración, lejos de ser una simple evasiva para evitar el conflicto, sirvió eficazmente para descomprimir la presión que suele rodear a las decisiones del VAR y las actuaciones arbitrales cuestionadas.
Durante la charla con los medios, el director técnico también tocó puntos muy importantes sobre la convivencia diaria del grupo de profesionales:
Esta divertida respuesta no opacó en absoluto su visión técnica sobre el rendimiento general de su equipo frente al conjunto marplatense. Coudet aprovechó el momento de distensión para explicar que, más allá de la jugada polémica puntual, el resultado final fue justo por lo propuesto ofensivamente en el terreno de juego durante la mayor parte del tiempo. Aseguró ante los micrófonos que River siempre tiene la obligación de ser el protagonista principal y que las situaciones fortuitas son simplemente parte de la dinámica impredecible del deporte profesional.
Para concluir una jornada inolvidable, el Chacho dejó en claro que la exigencia permanente de su madre es, en realidad, un fiel reflejo de la exigencia histórica del hincha de River Plate. No se conforma únicamente con obtener la victoria; el paladar negro del club exige ver a un equipo que brille, que proponga y que no deje ningún tipo de dudas sobre su superioridad futbolística. Con esta mezcla perfecta de humor y profesionalismo, Eduardo Coudet continúa consolidando su vínculo afectivo con la gente, demostrando que se puede ser un entrenador serio, trabajador y ganador sin perder nunca la capacidad de reírse de uno mismo frente a las cámaras de televisión.