Familia

25/04/2026 00:30

Rafa Guerrero y el impacto de las pantallas en el vínculo emocional

Claves para entender la adicción tecnológica en niños y adolescentes

Rafa Guerrero y el impacto de las pantallas en el vínculo emocional

La tecnología se ha convertido en una extensión natural de nuestra vida diaria, integrándose en casi todas nuestras rutinas domésticas y laborales. Sin embargo, cuando el uso se transforma en abuso, surgen problemas complejos que afectan especialmente a los más jóvenes. El psicólogo infantojuvenil Rafa Guerrero advierte sobre los peligros de lo que él denomina la manada tecnológica, un entorno digital que, a pesar de su apariencia de conectividad masiva, no es capaz de aportar un vínculo emocional real y sólido entre las personas. En su reciente obra Adictos a las pantallas, Guerrero explora las raíces de esta dependencia y ofrece una guía para que las familias aprendan a convivir con los dispositivos sin que estos dominen la dinámica del hogar.

El papel de la dopamina y la falta de conexión emocional

El problema central de la adicción tecnológica radica en cómo el cerebro procesa los estímulos digitales. Las redes sociales y los videojuegos están diseñados para liberar dosis rápidas de dopamina, lo que genera una sensación de placer inmediato pero efímero. Para un niño o adolescente, cuyo lóbulo frontal —el centro del control de impulsos— aún no está completamente desarrollado, resistirse a esta gratificación es extremadamente difícil. Guerrero sostiene que muchos menores se refugian en las pantallas para compensar carencias afectivas o dificultades en su entorno social físico. La manada tecnológica ofrece una falsa sensación de pertenencia que no sustituye el calor del contacto humano ni la validación real de los cuidadores.

Estrategias para padres y educadores frente al uso de dispositivos

El autor enfatiza que no se trata de demonizar la tecnología, sino de entender la función que cumple en la vida del niño. Los padres deben ser capaces de mirar más allá del comportamiento adictivo y preguntarse qué necesidades están intentando cubrir sus hijos a través del móvil o la tableta. Para abordar esta situación de manera efectiva, se proponen las siguientes intervenciones:

  • Establecer espacios libres de tecnología dentro del hogar, como la mesa del comedor o los dormitorios durante la noche.
  • Fomentar el juego simbólico y las actividades creativas que no requieran una pantalla.
  • Acompañar a los menores en su navegación digital, interesándose genuinamente por los contenidos que consumen.
  • Desarrollar la inteligencia emocional para que el niño aprenda a gestionar el aburrimiento y la frustración sin recurrir al dispositivo.

Al final del día, el objetivo es que el menor desarrolle una autonomía crítica y saludable. Rafa Guerrero nos recuerda que el mejor antídoto contra la adicción digital es la presencia consciente de los padres y la creación de un entorno seguro donde el vínculo real sea la prioridad absoluta. Solo a través de una conexión emocional profunda podremos proteger a las nuevas generaciones de los riesgos de la hiperconectividad. Recuperar el tiempo de calidad lejos de los reflejos de las tabletas es fundamental para garantizar un crecimiento psicológico equilibrado.

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