Negocios
25/04/2026 00:01
El teórico argentino propone repensar conceptos tradicionales como la opinión pública ante el avance de las plataformas digitales
Carlos Scolari, reconocido referente global en el estudio de los ecosistemas mediáticos y la comunicación digital, sostiene que muchos de los pilares sobre los que se construyó la teoría social clásica están hoy obsoletos. En sus intervenciones académicas más recientes, el investigador rosarino radicado en España introduce la sugerente idea de los conceptos zombi. Se trata de categorías que, aunque siguen circulando con fuerza en el discurso político y académico, ya no poseen una base real que las sustente en la práctica cotidiana.
A finales de la década de los 90, Scolari acuñó el término hipermediaciones para describir cómo la digitalización permitía una trama de reenvíos, hibridaciones y contaminaciones entre diversos medios. En aquel momento, el foco estaba en la web incipiente; hoy, el autor asegura que no estamos ante una ruptura radical, sino ante una fase superior de ese mismo proceso evolutivo. La llegada de la inteligencia artificial no inaugura un paradigma totalmente ajeno, sino que acelera la capacidad de producir textualidades y medios a una escala nunca antes vista.
Para Scolari, la opinión pública es quizás el ejemplo más claro de un concepto que necesita ser revisado o descabezado. La conversación ya no está mediada exclusivamente por el periodismo profesional, sino que las plataformas globales dictan las reglas de visibilidad y relevancia. En este entorno, la figura del usuario se vuelve central, pero a la vez extremadamente vulnerable ante la manipulación algorítmica y la propagación de desinformación masiva asistida por herramientas tecnológicas avanzadas.
El experto sugiere que para comprender el presente es imperativo abandonar las certezas del siglo XX y adoptar herramientas teóricas que reconozcan la complejidad de la red. La inteligencia artificial no debe entenderse como un agente externo invasor, sino como un elemento integrado en la evolución de nuestra cultura mediática que requiere nuevos marcos éticos. La educación mediática y el pensamiento crítico se transforman, por tanto, en habilidades de supervivencia indispensables para discernir entre lo humano y lo sintético en un espacio público cada vez más ruidoso, inestable y difícil de predecir.