Campo
22/04/2026 14:50
Atilra apuesta a una nueva etapa de gestión para salvar los puestos de trabajo luego de años de deterioro financiero
La quiebra decretada recientemente por la justicia sobre la cooperativa láctea SanCor marca un punto de inflexión definitivo para una de las marcas más emblemáticas de la industria argentina. Tras años de un deterioro operativo y financiero insostenible, el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2025 dejó a la empresa en una situación de vulnerabilidad extrema, con un pasivo que asciende a los 120 millones de dólares. No obstante, desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra), el mensaje oficial es de cautela y una renovada apuesta por la supervivencia de la fuente laboral.
El secretario general de Atilra, Héctor Ponce, manifestó que la resolución judicial no debe interpretarse como el cese de actividades, sino como la oportunidad de depurar una gestión que el sindicato considera deficiente. Según la visión gremial, la cooperativa fue mal administrada durante décadas, lo que derivó en deudas millonarias tanto en salarios como en aportes de seguridad social y compromisos con proveedores. El sindicato asegura que ya se encuentra en conversaciones avanzadas con diversos actores del sector privado para buscar una salida productiva. Entre los objetivos principales de esta nueva etapa se destacan los siguientes puntos:
La situación es crítica, ya que la cooperativa reconoció formalmente ante los tribunales su incapacidad para encauzar su situación económica. Los problemas financieros se agravaron por la caída en la recepción de leche y la pérdida de participación en góndola frente a competidores más ágiles. Ponce fue enfático al cuestionar a quienes tuvieron la responsabilidad de gestionar la empresa en los últimos años, señalando que la quiebra es la consecuencia lógica de ignorar las advertencias que el sindicato venía realizando sobre la inviabilidad del modelo anterior.
Para los miles de empleados que dependen de SanCor, la incertidumbre es alta, pero el gremio insiste en que existe un valor residual importante en los activos de la compañía y en su red de distribución. La estrategia ahora se centra en facilitar la llegada de capitales frescos que puedan operar las plantas sin el lastre de la deuda histórica acumulada. Los analistas del sector lácteo observan con atención este proceso, ya que la salida definitiva de SanCor del mercado reconfiguraría por completo el mapa de la lechería en el país, afectando a cientos de tamberos que históricamente han entregado su producción a la cooperativa de Sunchales.