Deporte
22/04/2026 12:09
El histórico referente de River Plate analizó el debut del ecuatoriano y advirtió sobre su falta de intensidad
El ambiente en River Plate siempre es efervescente, especialmente después de un superclásico contra Boca Juniors. En esta ocasión, fue Reinaldo Mostaza Merlo quien encendió la polémica con sus declaraciones sobre el debut de Kendry Páez. El histórico volante central y símbolo del club de Núñez analizó con lupa la actuación del joven ecuatoriano y no tuvo reparos en señalar sus falencias tácticas ante el clásico rival. Páez, que generó una expectativa inmensa tras su fichaje, tuvo que enfrentar la presión máxima del Monumental en su primer partido oficial de gran magnitud.
Fiel a su estilo directo y sin filtros, Merlo calificó al mediocampista como un jugador "blandito" para lo que exige habitualmente el fútbol argentino. Según el exentrenador, la calidad técnica de Kendry Páez es innegable, pero la falta de determinación y agresividad en la marca fueron puntos críticos que perjudicaron el equilibrio del equipo durante el desarrollo del encuentro. En un partido donde los espacios son reducidos y cada pelota se disputa con una vehemencia extrema, la timidez del ecuatoriano resultó evidente para los ojos más experimentados de la tribuna.
La decisión de incluirlo desde el inicio fue una sorpresa táctica que buscaba darle fluidez al ataque millonario, pero la realidad del campo de juego fue distinta a la planificada originalmente. Los aspectos que más cuestionó la leyenda de River Plate sobre el desempeño del juvenil fueron los siguientes:
A pesar de la severidad de las palabras de Merlo, muchos sectores del club piden prudencia y paciencia con el nuevo refuerzo. Kendry Páez es apenas un juvenil que está dando sus primeros pasos en una liga extremadamente competitiva, física y demandante como la argentina. La adaptación no es un proceso lineal y requiere tiempo, especialmente para futbolistas que vienen de ligas con ritmos menos frenéticos. Merlo aclaró que sus observaciones apuntan a que el jugador entienda la mística del club: en River no basta con jugar bien, también hay que tener el temperamento necesario.
El futuro de Páez en el esquema titular dependerá de su capacidad para asimilar estas críticas constructivas y transformarlas en motivación para los próximos entrenamientos bajo las órdenes del cuerpo técnico. Los directivos confían en que su talento natural terminará por imponerse, pero el camino para ganarse el respeto total de la hinchada y de los próceres de la institución recién comienza. El próximo desafío será demostrar que puede aportar esa cuota de sacrificio y garra que hoy el mundo River le reclama con firmeza para triunfar definitivamente en el fútbol grande.