Campo
20/04/2026 03:00
Especialistas del sector agropecuario proyectan un crecimiento exponencial en la próxima década si se modifican los esquemas impositivos
El panorama agrícola en la Argentina atraviesa un momento de transformación significativa, especialmente para el cultivo de girasol. Durante el reciente congreso de Asagir celebrado en Mar del Plata, expertos y referentes del sector destacaron el potencial de este grano para convertirse en uno de los motores principales de la economía nacional. Según los análisis presentados, una reducción en los derechos de exportación, actualmente situados en un 4,5%, podría disparar la llegada de divisas y consolidar una expansión productiva sin precedentes en la historia reciente del campo argentino.
Ramiro Costa, gerente general de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, fue uno de los oradores principales en el encuentro. En su presentación, Costa explicó que el girasol ya es un éxito productivo, pero que todavía posee un margen de crecimiento subutilizado debido a las cargas impositivas actuales. Según sus proyecciones, una baja en las retenciones permitiría acelerar el ritmo de expansión en los próximos diez años, logrando triplicar la velocidad actual de crecimiento. Esto se traduciría en un aumento de las exportaciones desde los 2100 millones de dólares actuales hasta alcanzar cifras cercanas a los 2500 millones de dólares anuales.
La lógica detrás de esta propuesta reside en el incentivo económico directo para el productor. Al reducirse la carga fiscal, el precio percibido por el agricultor mejora notablemente, lo que dispara una serie de consecuencias positivas para la cadena de valor:
Costa enfatizó que el sector se encuentra en un momento histórico donde la coordinación entre las políticas públicas y las necesidades del agro es fundamental. Si bien el escenario base ya es favorable debido a los precios internacionales y la demanda global de aceites vegetales, la eliminación de trabas impositivas actuaría como un catalizador para que la Argentina recupere terreno frente a otros competidores globales en el mercado de oleaginosas. El desafío pendiente radica en encontrar el equilibrio fiscal necesario para que el Estado pueda prescindir de estos ingresos inmediatos en pos de una recaudación futura mucho mayor basada en el crecimiento del volumen productivo.