Economía
19/04/2026 00:53
Los cambios en la estructura laboral y el crecimiento del monotributo ponen en riesgo la sostenibilidad de las jubilaciones
El sistema jubilatorio en Argentina atraviesa un momento determinante debido a la configuración actual del mercado laboral. Históricamente, la sostenibilidad del sistema previsional ha dependido de una base sólida de trabajadores en relación de dependencia con aportes plenos que sustentan la pirámide de beneficios. No obstante, los datos recientes analizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran una tendencia preocupante: el crecimiento acelerado de ocupaciones con niveles de aportes significativamente más bajos, lo que enciende luces de alerta sobre la financiación futura de las cajas gestionadas por la Anses.
Al observar detalladamente la estructura de los contribuyentes actuales, se detecta un cambio notable en la calidad del empleo que se está creando dentro del segmento registrado. Si bien el empleo asalariado formal sigue siendo la base del sistema, su protagonismo relativo se ve amenazado por el avance sostenido de los regímenes simplificados de tributación. Según los promedios registrados entre enero y septiembre de 2025, la distribución de los aportantes muestra una fragmentación que afecta directamente la recaudación per cápita del sistema de seguridad social nacional.
En el noveno mes de 2025, el número total de personas con aportes efectivos alcanzó los 10,3 millones, aunque si se consideran las situaciones de doble registro u ocupación, la cifra de registros laborales totales asciende a 10,44 millones. El problema estructural radica en que el crecimiento del empleo registrado se concentra principalmente en el monotributo y no en el empleo asalariado privado de alta productividad. Esto genera un desbalance financiero donde cada vez más personas ingresan al sistema con derechos futuros a una jubilación, pero con aportes actuales que no logran cubrir los costos operativos reales de las prestaciones vigentes.
Para enfrentar este desafío, especialistas en previsión social sugieren que es imperativo no solo combatir la informalidad laboral, sino también generar incentivos claros para que las nuevas contrataciones se realicen bajo marcos legales que aseguren aportes proporcionales a las necesidades de sostenibilidad del sistema. Sin una reforma profunda que contemple la nueva realidad de las ocupaciones laborales modernas, la presión sobre el presupuesto público nacional seguirá aumentando, poniendo en serio riesgo la cobertura universal y el monto real de los haberes jubilatorios para las próximas décadas en el país.