Economía
31/10/2026 03:37
La volatilidad internacional y la incertidumbre política local impulsaron el indicador de JP Morgan al valor más alto del año
El escenario financiero de la República Argentina enfrentó un cierre de mes sumamente complejo durante octubre de 2026. Los activos locales, que ya venían operando bajo una fuerte presión, profundizaron su tendencia negativa ante una combinación de factores externos e internos que golpearon con fuerza tanto a la renta fija como a la renta variable. En este contexto, el riesgo país, medido por el banco JP Morgan, registró una escalada de 180 unidades durante el transcurso del mes, marcando el incremento más significativo en lo que va del presente año. En la última jornada operativa del periodo, el indicador avanzó 46 puntos básicos para situarse en las 787 unidades, lo que representa un salto diario del 6,2% según los datos provistos por las pantallas de Rava.
Diversos factores convergieron para presionar al alza los indicadores financieros y de riesgo. La volatilidad extrema del contexto internacional jugó un rol determinante, sumado a las crecientes dudas de los inversores globales sobre el financiamiento a largo plazo de los proyectos vinculados a la inteligencia artificial. Asimismo, el impacto político regional tras los resultados electorales en Brasil y la publicación de datos macroeconómicos locales que no cumplieron con las expectativas del mercado terminaron por configurar un panorama sumamente adverso para la tenencia de activos argentinos. Este fenómeno no es aislado, sino que responde a una dinámica de desconfianza que se ha venido gestando en los últimos trimestres y que afecta la percepción de estabilidad.
Con el cierre del mes en los 787 puntos, el riesgo país alcanzó su valor máximo de todo el año 2026, superando los registros previos de 765 puntos que se habían observado este lunes tras el balotaje brasileño. Esta situación impactó de lleno en la cotización de los bonos soberanos. Los denominados Bonares sufrieron bajas pronunciadas de hasta el 1,6% (en el caso del AL30D), mientras que los títulos Globales retrocedieron hasta un 1,8% (referencia GD46D). Los descensos más profundos del mes se observaron en los instrumentos AL41D y GD35D, con caídas acumuladas del 4,7% y 4,2% respectivamente, lo que refleja la desconfianza de los tenedores en los plazos de vencimiento más largos.
Fernando Baer, economista jefe de la consultora Quantum, explicó detalladamente que el movimiento alcista respondió principalmente a lo que definió como un mal clima internacional. Ante este escenario de incertidumbre, los inversores globales optaron por una estrategia financiera conocida como flight to quality (vuelo a la calidad), mediante la cual se desprenden rápidamente de los activos emergentes considerados de mayor riesgo para refugiarse en bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Baer también advirtió que la Argentina comienza a generar interrogantes específicos respecto al escenario político interno de cara a las próximas elecciones legislativas y presidenciales de 2027.
Por su parte, Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, coincidió en que el disparador de este movimiento alcista fue fundamentalmente externo, aunque reconoció que las debilidades estructurales domésticas impidieron que el país pudiera amortiguar el golpe de manera más eficiente. El mercado financiero permanece ahora en una actitud de cautela extrema, a la espera de nuevas señales fiscales o políticas que permitan estabilizar la renta fija, en un marco donde el acceso al financiamiento externo sigue siendo uno de los desafíos más urgentes para la administración actual y el equipo económico liderado por el Palacio de Hacienda.