Campo
27/10/2026 14:45
La colaboración busca optimizar los rendimientos mediante inteligencia artificial y modelos de simulación avanzada
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), a través de su Centro Regional Córdoba, ha iniciado un proceso de colaboración histórica con la Universidad de Florida para transformar la producción de soja en Argentina y la región. Esta alianza se centra en la calibración de modelos de simulación avanzados utilizando los datos históricos de la Red de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso). El objetivo primordial es identificar las variedades y prácticas agronómicas más adecuadas para cada ambiente específico, maximizando así el potencial productivo del cultivo estrella de la economía argentina.
La iniciativa cuenta con la participación activa de investigadores destacados como Cristian Vissani y Marcos Murgio, pertenecientes a las estaciones experimentales de Marcos Juárez y Manfredi. Ambos especialistas visitaron recientemente el Centro de Transformación de Cultivos en Estados Unidos, donde pudieron observar de primera mano la aplicación de herramientas de última generación. Entre las tecnologías que se integrarán en esta colaboración destacan:
El propósito de estas visitas técnicas es trasladar el conocimiento sobre inteligencia artificial y biotecnología al contexto local. Al aprovechar mejor los datos generados en los ensayos de campo, el INTA busca proporcionar al productor agropecuario información precisa y accionable. Esto permitirá tomar decisiones de manejo mucho más eficientes, reduciendo la incertidumbre climática y optimizando el uso de recursos en un contexto global cada vez más exigente.
Uno de los mayores desafíos del sector es cerrar la brecha entre los rendimientos reales obtenidos por los agricultores y los rendimientos potenciales que la genética de las semillas permite. Según explicó Cristian Vissani, coordinador nacional de la Recso, la integración de modelos de simulación permitirá ajustar las recomendaciones para que cada lote exprese su máximo nivel. Este esfuerzo no se limitará únicamente a las fronteras argentinas, ya que el proyecto se enmarca en la iniciativa Recso-Américas.
A través de esta red regional, se planea extender la experiencia y los protocolos de evaluación de cultivares a países vecinos como Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú. De esta manera, Argentina consolida su liderazgo tecnológico en la producción de soja, promoviendo una transferencia de innovación que fortalezca la seguridad alimentaria y la competitividad de todo el bloque sudamericano. La colaboración con la Universidad de Florida representa un salto cualitativo en la forma en que el agro procesa su información, convirtiendo décadas de registros en herramientas predictivas de alto valor estratégico para el campo.