Exterior
27/10/2026 01:30
El auge del nacionalismo religioso entre los jóvenes israelíes marca el rumbo de los comicios
El panorama electoral en Israel presenta un cambio demográfico y sociológico que podría condicionar las políticas del país durante las próximas décadas de forma irreversible. Unos 640.000 nuevos votantes, jóvenes que alcanzan la mayoría de edad o que no pudieron participar en las elecciones anteriores de 2022, se preparan para depositar su primer sufragio en las urnas. Lo que destaca de esta nueva ola de electores, denominada por muchos analistas políticos como la generación de Netanyahu, es su marcada inclinación hacia posturas de derecha y ultraderecha, superando incluso el conservadurismo tradicional de sus progenitores. Este fenómeno no es casual, sino el resultado de años de narrativa nacionalista y una educación centrada en la identidad judía frente a las amenazas externas que rodean al pequeño Estado de Oriente Próximo.
El caso de Meital Shur es representativo de esta tendencia creciente. A sus 19 años, la joven expresa un temor profundo hacia la oposición moderada, a la que califica erróneamente de izquierdista peligrosa. El trauma colectivo tras los ataques de Hamás de octubre de 2023 ha funcionado como un catalizador definitivo para la radicalización de muchos jóvenes israelíes. Para este sector de la población, el diálogo o las concesiones territoriales ya no son opciones viables sobre la mesa de negociación. La percepción de que la seguridad solo puede garantizarse mediante la fuerza militar absoluta y el control territorial sin fisuras se ha vuelto la postura predominante en lugares emblemáticos como el mercado Mahane Yehuda en Jerusalén, donde el sentimiento nacionalista está a flor de piel.
Este viraje a la derecha de la juventud israelí plantea desafíos significativos para el futuro de la convivencia regional y la diplomacia internacional. Si las nuevas generaciones rechazan de plano las fórmulas diplomáticas tradicionales impulsadas por Occidente, el estancamiento del conflicto palestino-israelí podría perpetuarse o incluso escalar hacia nuevas y más violentas formas de confrontación. Mientras la vieja guardia política lucha por el control del parlamento, estos 640.000 nuevos electores están enviando un mensaje claro al mundo: el Israel del futuro será más nacionalista, menos dado al compromiso político y estará profundamente marcado por la herencia retórica de Benjamín Netanyahu, quien ha sabido capitalizar el miedo y el orgullo patrio durante sus largas décadas en el poder ejecutivo.