Campo
26/10/2026 20:40
Estos animales expertos guían al ganado a través de terrenos inundados para garantizar su supervivencia
En el corazón de las islas del río Paraná, el avance del agua durante los ciclos de inundación impone un desafío logístico de proporciones monumentales para los productores ganaderos. Ante la crecida inminente, el traslado de miles de cabezas de ganado hacia tierras más altas se convierte en una carrera contra el tiempo y la naturaleza. En este escenario, surge una figura central que garantiza el éxito del operativo: los siñuelos. Estos animales, predominantemente novillos castrados con años de experiencia en el terreno, actúan como líderes naturales que conocen a la perfección los senderos y picadas en medio del humedal.
La importancia de estos animales radica en el comportamiento gregario del ganado bovino. Cuando se abre la tranquera de un corral en medio de un terreno anegado, la incertidumbre puede paralizar a la tropa. Sin embargo, cuando el siñuelo toma la iniciativa y comienza a caminar con paso firme, el resto del rodeo lo sigue de manera instintiva. Esta dinámica es crucial para evitar pérdidas económicas y muertes de animales por ahogamiento o agotamiento físico, especialmente cuando las distancias a recorrer son extensas y el cansancio hace mella en el ganado.
Con la llegada del fenómeno climático de El Niño, que ha intensificado las lluvias en la zona de Las Garzas, en la provincia de Santa Fe, la labor de los siñuelos se ha vuelto más indispensable que nunca. La evacuación de la hacienda no es una tarea lineal; implica atravesar kilómetros de malezales, pajonales y cursos de agua profundos. Además, la situación se complica por la coincidencia con la época de parición, ya que los terneros recién nacidos carecen de la resistencia necesaria para nadar o caminar largas distancias por el barro sin una guía clara que les marque el rumbo.
Víctor Masat, un experimentado veterinario y productor ganadero de la región, señala que sin estos animales sería prácticamente imposible realizar el trabajo en las islas de manera eficiente. El conocimiento que poseen los siñuelos sobre los vados y los lugares seguros para cruzar ríos es lo que marca la diferencia entre una evacuación exitosa y un desastre ganadero. Su capacidad para detectar zonas de suelo firme bajo el agua es un activo invaluable que el hombre de campo ha aprendido a aprovechar a lo largo de las décadas.
Finalmente, es importante destacar que la formación de un buen siñuelo lleva años de observación y trabajo. No cualquier novillo puede cumplir este rol; se requiere de un animal que mantenga la calma ante la adversidad climática y que tenga una conexión especial con el personal de a caballo que dirige la maniobra. En un contexto donde la industria frigorífica exige cada vez más eficiencia y cumplimiento de normativas internacionales, proteger el bienestar del ganado mediante estos métodos tradicionales sigue siendo la estrategia más efectiva en el Delta del Paraná para mitigar los efectos del cambio climático.