Campo
25/10/2026 15:02
La transición desde la zona núcleo hacia los valles patagónicos abre una nueva etapa para los cultivos bajo riego en la región
Nacido en Río Gallegos en 1982, la trayectoria de Hugo Lattanzi representa un puente entre la tradición agropecuaria del sudeste cordobés y las nuevas fronteras productivas de la Norpatagonia. Actualmente residente en Camilo Aldao, Lattanzi ha logrado amalgamar su herencia familiar vinculada al petróleo y el campo con una visión técnica disruptiva sobre el aprovechamiento de los recursos hídricos en el sur argentino. Su formación como ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de Córdoba fue el punto de inflexión donde la teoría académica se transformó en una oportunidad de inversión concreta.
Durante su etapa universitaria, mientras gestionaba 400 hectáreas en plena zona núcleo cordobesa, la materia Hidrología despertó su interés por los valles irrigados. Lo que comenzó como una curiosidad técnica se consolidó tras una serie de visitas al INTA Alto Valle entre los años 2009 y 2010. En esos viajes, trabajando junto a otros profesionales del sector, Lattanzi pudo constatar el extraordinario potencial que ofrecen los cultivos estivales cuando se dispone de un control preciso sobre el agua. La Norpatagonia, con su disponibilidad hídrica, se presentaba como una alternativa estratégica frente a la variabilidad climática de la pampa húmeda.
En el año 2024, Lattanzi finalmente concretó la adquisición de un establecimiento de 100 hectáreas en Lamarque, situado en el Valle Medio de Río Negro. Esta decisión no solo fue técnica, sino también económica, basada en un análisis de competitividad territorial. Entre los beneficios destacados de esta región se encuentran:
Lattanzi no es el único que ha visto esta oportunidad. Su visión coincide con la de referentes como Hugo Ghío, pionero en la apuesta por el sur argentino. La influencia de su familia, con raíces en Neuquén y General Roca, también ha sido un factor determinante para apostar por esta 'tierra prometida'. Con la mirada puesta en el futuro, el productor planea desarrollar sistemas intensivos que aprovechen al máximo la fertilidad de los valles, demostrando que la eficiencia agrícola en Argentina puede expandirse con éxito hacia nuevas latitudes si se cuenta con la inversión y el conocimiento técnico adecuado.