Ciencia

25/10/2026 01:30

Brian May y el vínculo fascinante entre el rock de Queen y la observación de los astros

La pasión del astrofísico por los eclipses y el origen artesanal de su icónica guitarra

Brian May y el vínculo fascinante entre el rock de Queen y la observación de los astros

La figura de Brian May trasciende las fronteras de la música popular para adentrarse en los misterios del cosmos. Conocido mundialmente como el guitarrista de la legendaria banda Queen, May es también un respetado astrofísico que ha sabido maridar el estruendo de los estadios con el silencio de las estrellas. En sus recientes declaraciones, el músico compara la experiencia de presenciar un eclipse solar con la adrenalina de subir a un escenario frente a miles de personas, describiendo ambos eventos como momentos de profunda conexión humana que obligan a quienes los viven a buscar su repetición constante.

La Red Special y la ciencia del sonido artesanal

La historia de su fama comenzó mucho antes de los discos de platino, cuando un joven Brian May, ante la imposibilidad económica de comprar una guitarra profesional, decidió construir la suya propia. Junto a su padre, un ingeniero electrónico, dedicó dos años a fabricar la Red Special. Utilizaron materiales inverosímiles: madera de una chimenea antigua, resortes de una motocicleta y botones de nácar de los costureros de su madre. Este instrumento no solo definió el sonido único de canciones como We Will Rock You, sino que fue el resultado de un pensamiento analítico aplicado a la luthería.

May destaca que la música de Queen siempre tuvo un componente experimental influenciado por su formación académica. Algunos aspectos clave de su trayectoria incluyen:

  • Doctorado en astrofísica: Culminó su tesis sobre el polvo zodiacal en 2007, tras una pausa de más de treinta años dedicada a la música.
  • Divulgación científica: Ha colaborado activamente con misiones de la NASA, como la misión OSIRIS-REx para analizar muestras de asteroides lejanos.
  • Legado musical: Compuso himnos que mezclan la potencia del rock con estructuras armónicas complejas inspiradas en la física del sonido.

Freddie Mercury era el complemento perfecto para esta visión técnica; un tenor atrapado en el cuerpo de un rockero que permitía que las complejas armonías de May brillaran con una intensidad operística. Para May, la música y la física comparten una base matemática común; la vibración de una cuerda en su guitarra no es diferente, en esencia, a las oscilaciones de las partículas en el vacío espacial. La sensibilidad de May permite entender la ciencia no como una disciplina fría, sino como una extensión de la creatividad artística. Para él, observar el universo a través de un telescopio genera la misma fascinación que encontrar la nota perfecta en una armonía compleja. El legado de Queen continúa vivo no solo en las ondas radiales, sino también en las aulas de astronomía donde el guitarrista sigue inspirando a nuevas generaciones a perseguir sus sueños sin importar cuán diversos parezcan entre sí.

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