Exterior
24/10/2026 00:40
Miles de israelíes en el extranjero viajan a su país para participar en unas elecciones determinantes para el futuro de Benjamín Netanyahu
Shira Carmel recorre las calles de Israel con la extrañeza propia de quien ha pasado los últimos tres años alejada de su hogar. Tras mudarse a Australia en octubre de 2023, ha decidido cruzar el mundo para regresar por unas breves semanas. El motivo de este costoso viaje no es otro que participar en los comicios electorales para intentar desplazar del poder a Benjamín Netanyahu. Para ella, este objetivo político justifica los más de 5.800 euros invertidos en los cuatro billetes de avión de su familia y las agotadoras jornadas de tránsito internacional. Su caso es representativo de una movilización civil sin precedentes que está marcando la agenda política del país.
Israel se mantiene como una de las pocas democracias consolidadas que no permite el ejercicio del voto desde el extranjero, salvo excepciones extremadamente limitadas para personal diplomático. Esto obliga a los más de 810.000 ciudadanos mayores de edad que residen fuera de sus fronteras a volar físicamente al país si desean depositar su papeleta. En este contexto, se calcula que decenas de miles de personas están aterrizando en el aeropuerto de Ben Gurión durante estos días previos a la votación. Los motivos que impulsan este fenómeno son claros:
Para muchos de estos ciudadanos, el esfuerzo económico y logístico es una declaración de principios. Shira Carmel explica que la situación actual del país requiere una participación activa, incluso si eso implica un sacrificio personal significativo. Las redes sociales se han llenado de grupos de coordinación donde los israelíes en la diáspora organizan viajes conjuntos y comparten información sobre las candidaturas. La sensación de urgencia es palpable, ya que cada voto individual adquiere una relevancia crítica en un sistema parlamentario tan fragmentado como el israelí.
A medida que se acerca la fecha electoral, el flujo de ciudadanos retornados sigue aumentando. Este movimiento de personas no solo tiene un impacto en las urnas, sino que también refuerza el debate sobre la necesidad de reformar las leyes electorales para adaptarlas a una población cada vez más globalizada. Mientras tanto, el resultado de estos comicios sigue siendo incierto, y la influencia de quienes vuelven desde lugares tan distantes como Australia o Estados Unidos podría ser el factor decisivo que incline la balanza política en un momento de máxima tensión regional.