Exterior

23/10/2026 00:40

Netanyahu fía su reelección a la promesa de otra guerra con Irán y al rechazo a los árabes

El primer ministro israelí busca mantenerse en el poder tras cuatro años de conflictos y polémicas políticas

Netanyahu fía su reelección a la promesa de otra guerra con Irán y al rechazo a los árabes

En octubre de 2023, Israel vivió uno de sus momentos más oscuros con el ataque de Hamás. Aquel fallo de seguridad sin precedentes puso en duda la continuidad de Benjamín Netanyahu, un hombre que ha dominado la política del país durante décadas. Sin embargo, tres años después, el líder israelí se presenta a las elecciones del martes con una resiliencia sorprendente. A pesar de los constantes desafíos y de la presión social, Netanyahu ha logrado mantener unificada a su base política mientras navega por un paisaje marcado por la guerra y una polarización interna extrema. El país, que históricamente ha tenido gobiernos volátiles con una media de duración muy baja, se enfrenta ahora a una jornada decisiva que podría consolidar el mandato más extenso de su historia moderna. Esta longevidad política se ha construido sobre una base de pragmatismo y una retórica de confrontación constante.

La estrategia de la supervivencia política

La campaña de Netanyahu se ha centrado exclusivamente en una narrativa de fuerza. Bajo el lema "No me rendiré", el primer ministro ha intentado transformar su impopularidad en una ventaja estratégica, presentándose como el único líder capaz de gestionar las múltiples amenazas externas que acechan a Israel en un entorno regional hostil. Su discurso se ha endurecido notablemente, alejándose de cualquier posibilidad de diálogo diplomático y centrándose en la seguridad nacional como el único eje vertebrador de su gestión. Esta postura ha calado profundamente en un sector del electorado que prioriza la estabilidad militar por encima de las reformas sociales o los problemas económicos que afectan al ciudadano medio. Además, la capacidad de Netanyahu para manejar las coaliciones más complejas le permite proyectar una imagen de control que sus oponentes no han logrado replicar.

Promesas de conflicto y retórica nacionalista

El eje central de su plataforma electoral gira en torno a dos pilares fundamentales: la confrontación directa con Irán y el rechazo frontal a la integración de las minorías árabes en la toma de decisiones del Estado. Netanyahu ha sugerido repetidamente que un nuevo mandato le permitiría terminar el trabajo iniciado en el Líbano y Gaza, señalando a Teherán como el origen de todos los males regionales que amenazan la existencia de Israel. Al mismo tiempo, su retórica agresiva contra los partidos árabes busca movilizar al votante de derecha más tradicional mediante el miedo a un gobierno dependiente de fuerzas no sionistas. Entre los puntos más destacados de su programa se encuentran:

  • Fortalecimiento del ejército: Un incremento masivo del presupuesto militar destinado a nuevas tecnologías defensivas.
  • Soberanía territorial: Una postura inflexible sobre la expansión de asentamientos en zonas estratégicas de Cisjordania.
  • Alianzas internacionales: El mantenimiento de la relación estratégica con Estados Unidos bajo términos de absoluta autonomía.
  • Reforma del sistema judicial: Un intento de retomar los cambios que provocaron las mayores protestas en la historia del país.

A medida que se acerca el día de la votación, las encuestas muestran un escenario extremadamente fragmentado. Aunque el apoyo personal a Netanyahu es inferior al de sus mejores años, la falta de una alternativa clara y unificada en la oposición le otorga una ventaja competitiva decisiva. La sociedad israelí llega a estas elecciones agotada por los conflictos bélicos recurrentes, pero sumida en un debate existencial sobre su identidad democrática y su futuro en el convulso Oriente Próximo.

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