Economía
22/10/2026 20:21
La salida de Grupo México de la licitación del Belgrano Cargas expone las dudas del capital extranjero
El panorama económico de Argentina bajo la administración de Javier Milei presenta una paradoja que los analistas financieros comienzan a denominar como el nuevo "riesgo país". A pesar de la narrativa oficial de apertura total al comercio global y el fuerte ajuste fiscal aplicado mediante la denominada "motosierra", el perfil de los ganadores en las recientes licitaciones y privatizaciones no parece reflejar una ola de capitales extranjeros frescos. Por el contrario, los nombres que dominan la escena son figuras conocidas del ecosistema empresarial local, como Manzano, Mindlin, Vila, Neuss y Filiberti, quienes han logrado posicionarse estratégicamente en los negocios vinculados al Estado, repitiendo esquemas de décadas anteriores.
El caso más emblemático de esta cautela externa se produjo recientemente con la licitación del Belgrano Cargas, una pieza clave para la logística agroexportadora nacional. Grupo México, liderado por Germán Larrea, el segundo hombre más rico de México, decidió retirar su oferta a pesar de haber trabajado exhaustivamente en el proyecto desde mediados del año 2023. Esta retirada es especialmente significativa dado que el grupo contaba con el respaldo implícito de los intereses estadounidenses, figurando incluso en los planes de infraestructura que promueve la administración de Donald Trump para el Corredor Andes-Atlántico. La salida de este oferente firme deja un vacío que reabre el debate sobre por qué las grandes multinacionales prefieren mantenerse al margen de los negocios con dependencia estatal.
Aunque el gobierno de Milei ha logrado hitos como la desinflación acelerada y la desregulación de sectores clave a través de "el Coloso", Wall Street parece estar en una etapa de observación prudente. Los inversores internacionales celebran el equilibrio macroeconómico y la firmeza fiscal, pero a la hora de hundir capital real en infraestructura de largo plazo, el temor a cambios bruscos en las reglas de juego persiste como una sombra sobre la economía. Esta dinámica refuerza la posición de los grupos económicos locales que, acostumbrados a navegar la volatilidad argentina, están dispuestos a asumir riesgos que los fondos globales aún consideran excesivos. Mientras el esquema de negocios siga favoreciendo primordialmente a los actores locales con vínculos históricos, el objetivo de atraer capital extranjero directo seguirá siendo una meta compleja de alcanzar en el corto plazo.