Campo
21/10/2026 20:49
La expansión de los combustibles renovables y los beneficios en la rotación de suelos posicionan a la oleaginosa como una opción estratégica
La canola está dejando de ser un cultivo alternativo para transformarse en una opción estratégica conectada con las tendencias energéticas globales. Actualmente, Argentina cuenta con una superficie implantada que alcanza las 40.000 hectáreas, un número que promete crecer exponencialmente impulsado por la demanda creciente de aceites para biocombustibles. En un reciente congreso organizado por la empresa Advanta en la ciudad de Rosario, diversos especialistas y asesores técnicos analizaron el potencial de esta oleaginosa para integrarse de forma rentable y sostenible en los esquemas productivos modernos.
Uno de los ejes centrales del debate técnico fue el aporte sustancial que la canola realiza a la rotación de cultivos de verano. Al ser una especie de invierno que suele cosecharse antes que el trigo, permite una entrada más temprana a la soja de segunda, optimizando el uso del agua y los nutrientes remanentes del suelo. Los ensayos presentados durante la jornada mostraron resultados contundentes sobre el efecto positivo en los rendimientos de los cultivos posteriores del sistema:
Este interés renovado por la canola no es casual y responde a factores macroeconómicos. El mercado de los combustibles renovables, particularmente el diésel verde, está demandando volúmenes crecientes de aceites vegetales que cumplan con estrictos estándares de sostenibilidad. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el crecimiento de la industria de biocombustibles en el hemisferio norte está traccionando las importaciones globales, posicionando a la canola como una de las materias primas más buscadas por su perfil de ácidos grasos y su eficiencia de procesamiento industrial.
Además de la rentabilidad directa, la incorporación de esta oleaginosa permite a las empresas agropecuarias diversificar su riesgo comercial. Al estar vinculada con un mercado global dinámico y poseer una demanda asegurada tanto para uso alimenticio como energético, la canola se presenta como una herramienta de cobertura frente a la volatilidad de los granos tradicionales. El desafío para los próximos años será escalar la superficie de siembra y ajustar el manejo tecnológico para consolidar este crecimiento productivo en todo el territorio nacional.