Moda
16/04/2026 10:50
La perfumista Christine Nagel convierte el aroma del establo en una fragancia de lujo para el Grand Palais
En el prestigioso y selecto universo de Hermès, la creación de una nueva fragancia siempre es un acontecimiento que trasciende lo meramente comercial para convertirse en una profunda declaración artística. Christine Nagel, directora creativa de creación olfativa de la casa, ha sorprendido recientemente con el lanzamiento de Paddock, un perfume que nace de una curiosa contradicción personal y un respeto absoluto por la herencia histórica de la marca. A pesar de que inicialmente Nagel sentía cierto temor hacia los caballos, su encuentro fortuito con un ejemplar llamado Ryan cambió radicalmente su perspectiva, inspirándola a capturar la esencia olfativa del mundo hípico en un frasco. Este proceso creativo no estuvo exento de riesgos, ya que la perfumista se propuso recrear el ambiente auténtico de un paddock con una precisión casi científica.
La fragancia resultante es un compendio magistral de notas botánicas y de ámbar amaderado que buscan transportar al usuario directamente al corazón de la competición hípica. El reto principal consistía en descomponer y elevar aromas que tradicionalmente no se considerarían elegantes en la perfumería clásica: el olor del heno fresco, la paja, la cebada, la avena y el cuero característico de las monturas nutridas con ungüentos tradicionales. Nagel incluso llegó a utilizar el nombre provisional de Crottin Délicieux durante el desarrollo, reivindicando que no existen olores intrínsecamente malos si se saben interpretar con talento y sensibilidad. Finalmente, la casa Hermès apostó por la visión disruptiva de su creadora, bautizando la obra como Paddock, un nombre que evoca la nobleza, el esfuerzo y la energía de los eventos ecuestres más exclusivos del mundo.
La exclusividad de este perfume es otro de sus grandes atractivos y factores de diferenciación, ya que solo se puede adquirir físicamente durante los días en que se celebra el Saut Hermès, una prestigiosa competición hípica que tiene lugar en el majestuoso Grand Palais de París. Este evento anual no solo es una competición de saltos de clase mundial, sino una reunión social donde la elegancia francesa y el deporte de alto nivel se dan la mano. Al limitar la venta de Paddock a este contexto tan específico, la marca refuerza el vínculo emocional y geográfico entre la fragancia y la experiencia sensorial del lugar. Entre las características más destacadas de este perfume encontramos:
Christine Nagel ha logrado convertir un desafío personal y un temor previo en una verdadera joya de la alta perfumería contemporánea. Paddock no es simplemente un aroma; es un testimonio de cómo la curiosidad intelectual y la superación de los miedos pueden dar lugar a obras maestras inolvidables. Al capturar la atmósfera vibrante del Grand Palais y la esencia rústica pero noble de los establos, Hermès reafirma su posición como una casa que valora la autenticidad y la narrativa por encima de las tendencias pasajeras, ofreciendo a sus clientes algo verdaderamente único, evocador y cargado de historia.