Campo
21/10/2026 00:24
El productor ganadero sufrió pérdidas de 40 millones de pesos y decidió retirar su hacienda ante la falta de respuestas policiales
Francisco Franco, un productor ganadero que alquila un establecimiento en el partido bonaerense de Olavarría, ha tomado la dolorosa decisión de abandonar su actividad tras una ola de delitos rurales que diezmó su capital de trabajo. En apenas un mes, la delincuencia le arrebató 34 animales, generando una pérdida económica que supera los 40 millones de pesos. La situación se ha vuelto insostenible para el productor, quien asegura que la falta de garantías mínimas de seguridad le impide continuar con sus tareas habituales en el establecimiento de 200 hectáreas.
Los hechos delictivos ocurrieron en un intervalo de tiempo sumamente corto, lo que demuestra la audacia con la que operan los malvivientes en la zona. Según relató Franco, los ataques comenzaron a mediados de septiembre y se repitieron con una violencia inusitada que dejó al productor en un estado de total desprotección. Durante el primer episodio, los delincuentes sustrajeron diez terneros y mataron a otro en el mismo predio por su pequeño tamaño. No conformes con esto, regresaron a la noche siguiente para ultimar a otros 19 animales utilizando armas de fuego, dejando a la mayoría de ellos tirados en el campo.
El hecho más reciente tuvo lugar el pasado 16 de octubre, cuando los atacantes faenaron tres vaquillonas preñadas que estaban a punto de parir y un ternero adicional. Esta seguidilla de ataques no solo representa un golpe financiero devastador, sino también un daño moral profundo para quien dedica su vida a la producción agropecuaria de manera honesta. Franco explicó que la desidia oficial es lo que más le duele en este proceso de retiro forzado.
Ante este panorama desolador, el productor decidió entregar las hectáreas que alquilaba y retirar los pocos animales que le quedaban para evitar seguir sufriendo robos sistemáticos. El sentimiento de impotencia es compartido por muchos vecinos de la región, quienes observan con preocupación cómo la faena clandestina y el abigeato ponen en jaque la viabilidad del negocio rural en la provincia. La decisión de Franco es un reflejo de una problemática estructural que afecta a diversos puntos de Buenos Aires, donde la falta de recursos para la policía rural y la lentitud judicial hacen que los delincuentes encuentren en el campo un blanco fácil y de muy bajo riesgo para sus operaciones criminales.