Moda
20/10/2026 00:30
El maquillaje de los años noventa regresa con texturas ultra finas que eliminan brillos sin acartonar el rostro
El archivo infinito de referencias estéticas de los años noventa continúa más vigente que nunca en pleno 2026. Desde el icónico vestido lencero de Kate Moss hasta el minimalismo elegante de Carolyn Bessette-Kennedy, pasando por el labial marrón de Cindy Crawford, la industria de la belleza sigue mirando atrás para inspirarse. Sin embargo, la mayor transformación se está produciendo en el terreno del maquillaje de piel. Tras años de dominio absoluto de los acabados jugosos y el efecto glass skin, la tendencia actual abraza las pieles difuminadas y mates, rescatando a los polvos translúcidos del fondo del cajón, pero con una tecnología completamente renovada.
A diferencia de los productos pesados que se utilizaban hace décadas, los polvos actuales destacan por su ligereza extrema. Ya no buscamos ese aspecto acartonado o excesivamente empolvado que sumaba años al rostro. Las fórmulas contemporáneas se diseñan para ofrecer un efecto de segunda piel, utilizando partículas esféricas que reflejan la luz en lugar de simplemente absorber la grasa. Estos nuevos lanzamientos permiten:
El secreto del éxito de los polvos en 2026 reside en su versatilidad. Los maquilladores profesionales destacan que el objetivo ya no es cubrir, sino perfeccionar. Para lograr un acabado profesional, es fundamental aplicar el producto con herramientas específicas. Mientras que una brocha grande y suave es ideal para un acabado ligero en todo el rostro, las borlas de terciopelo han vuelto para realizar la técnica del baking en puntos estratégicos. Esta técnica, que consiste en dejar reposar una cantidad generosa de polvo sobre el corrector para luego retirarlo, garantiza una durabilidad extrema en eventos de larga duración.
Además, la industria ha sabido adaptarse a la diversidad de tonos de piel. Aunque se denominen translúcidos, las marcas líderes han lanzado versiones con subtonos melocotón, rosados o amarillos para evitar el temido efecto blanquecino en pieles oscuras o el destello blanco en las fotografías con flash. La democratización de estos polvos permite que cualquier usuario pueda conseguir un acabado de alfombra roja desde su hogar. En definitiva, el regreso de los polvos translúcidos no es un simple ejercicio de nostalgia, sino una demostración de cómo la ciencia cosmética puede mejorar clásicos del pasado para satisfacer las exigencias de un público que busca naturalidad y eficacia a partes iguales.