Campo
19/10/2026 14:48
Los criadores de ganado en la zona de islas enfrentan una situación crítica por el aumento del nivel del agua
La crecida del río Paraná y sus afluentes ha puesto en marcha un operativo de emergencia en la costa este de la provincia de Santa Fe. Los productores ganaderos se encuentran en una carrera contra el tiempo para retirar aproximadamente 15.000 cabezas de ganado vacuno que actualmente pastan en las zonas de islas, particularmente frente al departamento San Javier. Esta región, ubicada a unos 200 kilómetros al norte de la capital provincial, es una de las más vulnerables ante el avance del agua, que amenaza con anegar los campos y dejar a los animales sin sustento o aislados.
Las tareas de evacuación han sido posibles gracias a una reciente ventana de buen tiempo, que permitió a los criadores acceder a sus establecimientos rurales y coordinar el traslado de los animales hacia tierras más altas. El comportamiento del río San Javier, un brazo directo del Paraná en esta zona costera, es el principal motivo de preocupación. Según los últimos registros, este cauce alcanzó una altura de 4,96 metros, mostrando una tendencia ascendente que obliga a tomar medidas preventivas inmediatas antes de que el agua corte los caminos internos y bloquee el acceso de las barcazas y el personal.
Aunque en el puerto de Santa Fe el nivel se estacionó recientemente en los 3,70 metros, la situación aguas arriba es distinta. Para los productores de San Javier, los umbrales de seguridad son claros:
Los especialistas en hidrología advierten que la situación podría agravarse en las próximas semanas. Los pronósticos meteorológicos anuncian lluvias intensas en la cuenca superior del río Iguazú, cuyos picos de caudal repercuten de manera directa e inexorable en el tramo medio del Paraná. Esta dinámica hídrica genera una incertidumbre constante para los establecimientos rurales, que no solo deben lidiar con la pérdida de pasturas, sino también con el costo logístico que implica mover miles de animales en barcos ganaderos, un proceso lento y costoso que requiere una planificación minuciosa para evitar la pérdida de ejemplares.
La ganadería de islas es un pilar fundamental para la economía regional de Santa Fe, pero su dependencia de los ciclos del río Paraná exige una adaptación constante. En este contexto, el retiro preventivo de las 15.000 vacas busca minimizar el impacto económico en un sector que ya enfrenta desafíos por la volatilidad de los mercados internacionales. Mientras tanto, los productores continúan monitoreando los informes del Instituto Nacional del Agua y las condiciones climáticas en Brasil y el norte argentino para determinar los próximos pasos en este operativo de emergencia.