Economía
18/10/2026 07:46
El rol de Harold Hamm y el lobby empresarial en la administración de Donald Trump
El reciente viaje de Javier Milei a Washington ha puesto de relieve una serie de movimientos estratégicos que buscan redefinir el mapa de inversiones en Argentina. La capital estadounidense se ha convertido en el epicentro de decisiones clave sobre qué sectores productivos recibirán el respaldo de capitales norteamericanos, consolidando una alianza que trasciende lo puramente diplomático y se adentra en lo estrictamente corporativo y energético.
Durante su estancia en territorio estadounidense, aunque no se concretó una reunión directa con Donald Trump, el presidente Milei estableció contacto con figuras de altísima relevancia en el entorno republicano. Entre ellos destaca Harold Hamm, un poderoso empresario del sector energético y uno de los principales aportantes de campaña del expresidente estadounidense. Hamm no es un interlocutor circunstancial; su empresa, Continental Resources, ha dado pasos firmes en el mercado local recientemente.
En agosto pasado, la compañía liderada por Hamm adquirió el 50% de Phoenix Global Resources, anunciando un plan de inversión que supera los 4.000 millones de dólares destinados al desarrollo de Vaca Muerta. Esta operación marca un cambio de era en la gestión de recursos naturales, donde la bendición de Washington resulta fundamental para la viabilidad de proyectos de gran escala. La presencia de capitales tan cercanos al poder político estadounidense otorga un blindaje adicional a las operaciones en suelo argentino.
El cambio de clima político también ha impulsado a empresarios tradicionales a modificar sus estrategias de acercamiento con el poder norteamericano. Un ejemplo claro es el de José Luis Manzano, cuyas empresas han incrementado notablemente su inversión en servicios de lobby. Desde abril de 2024, se estima que se han destinado más de 615.000 dólares para posicionar propuestas ante organismos estratégicos vinculados a la administración republicana.
El interés de estos grupos se centra en sectores que Estados Unidos considera de seguridad nacional, tales como:
Este nuevo esquema de relaciones sugiere que el futuro de la economía argentina está cada vez más ligado a la capacidad de sus líderes y empresarios para navegar los pasillos del poder en Manhattan y Washington. La apuesta de Milei por un alineamiento total con los intereses de la administración republicana busca no solo respaldo financiero, sino también una validación política que atraiga a los grandes jugadores del mercado global hacia los recursos naturales del país, garantizando un flujo constante de divisas en el mediano plazo.