Exterior
17/10/2026 00:45
La historiadora advierte sobre los peligros de la retórica extremista y su vinculación con la violencia racial en Estados Unidos
La historiadora y experta en movimientos de extrema derecha, Kathleen Belew, ha puesto el foco sobre una realidad incómoda en la política contemporánea de Estados Unidos. A través de sus investigaciones, Belew sostiene que figuras como Donald Trump no solo utilizan la retórica de los supremacistas blancos para sus fines electorales, sino que además se benefician directamente del clima de tensión racial que estos grupos generan. Esta conexión se vuelve trágicamente evidente al analizar episodios de violencia extrema, como el tiroteo ocurrido en un Walmart de El Paso el 3 de agosto de 2019, perpetrado por Patrick Crusius.
Aquel fatídico día, Crusius recorrió cientos de kilómetros para atacar específicamente a la comunidad latina, motivado por la idea de una supuesta invasión hispana en Texas. Según Belew, el lenguaje utilizado por el atacante en su manifiesto digital no es casualidad; guarda una similitud escalofriante con los términos empleados en mítines políticos y anuncios de campaña que advierten sobre los peligros migratorios. Para la historiadora, el uso de palabras como invasión o sustitución actúa como un puente entre la política institucional y el extremismo violento, validando las ansiedades de individuos radicalizados.
El ataque en El Paso, que dejó un saldo de 23 personas fallecidas, representa el atentado racista más letal contra la comunidad latina en suelo estadounidense. Sin embargo, para Belew, no debe verse como un hecho aislado protagonizado por un lobo solitario, sino como parte de una infraestructura de poder blanco que ha evolucionado durante décadas. La experta destaca varios puntos clave en su análisis sobre la situación actual:
Belew advierte que el peligro radica en cómo estos discursos permean las instituciones. Cuando un líder político evita distanciarse de grupos extremistas o utiliza sus mismos códigos comunicativos, les otorga una legitimidad que los hace más peligrosos. La historiadora enfatiza que entender esta dinámica es crucial para prevenir futuros actos de terrorismo doméstico. El desafío para la sociedad estadounidense no es solo combatir la violencia física, sino también desmantelar la estructura ideológica que la sustenta y que ha encontrado en la política de alto nivel un aliado inesperado. La educación y el análisis crítico de la historia son, según Belew, herramientas fundamentales para frenar esta tendencia.