Moda
13/10/2026 00:30
Un recorrido por el refugio sensorial de Escentric Molecules
La isla de Mallorca ha sido, desde el siglo XIII, un escenario fundamental para el desarrollo de la perfumería en el Mediterráneo. Todo comenzó cuando el erudito y místico Raimundo Lulio perfeccionó las técnicas de destilación del acqua vitae. Este avance químico fue el elemento esencial para transformar la abundante y diversa flora mediterránea en los primeros líquidos perfumados de la historia moderna. Este legado histórico es el que hoy abraza el reconocido perfumista Geza Schoen, fundador de Escentric Molecules, quien ha establecido en la isla su refugio creativo y centro de experimentación sensorial.
La "isla de la calma", nombre otorgado por el artista Santiago Rusiñol, ofrece una paleta de estímulos inigualable que ha servido de lenitivo y musa para figuras históricas como Miró, Picasso y Sorolla. Para un creador contemporáneo como Schoen, Mallorca representa una oportunidad para la deconstrucción paisajística. El verdor abrupto de la Sierra de Tramontana y el azahar del Valle de los Naranjos no son solo olores, sino estructuras moleculares que pueden simplificarse en una abstracción pictórica y olfativa, siguiendo la estela de los grandes pintores que redujeron la realidad a manchas de colores vibrantes.
La filosofía de Geza Schoen y su marca Escentric Molecules rompe con las convenciones de la industria tradicional al centrarse en moléculas sintéticas aisladas que interactúan de forma personalizada con la química de la piel. Este enfoque minimalista encuentra una conexión profunda con el pasado alquímico de la isla. La destilación de plantas autóctonas sigue siendo un puente entre la ciencia moderna y las prácticas ancestrales de Lulio, demostrando que la vanguardia tecnológica y la tradición botánica pueden coexistir en perfecta armonía dentro de un diseño contemporáneo.
Residir en Mallorca permite a Schoen alejarse del ruido comercial de las capitales globales de la moda, permitiéndole centrarse en la pureza del ingrediente. En su refugio, la creación de un nuevo perfume se convierte en un proceso casi meditativo. Al igual que Joaquim Mir buscaba la esencia del color, Schoen busca la esencia de la molécula, creando fragancias que no intentan enmascarar la identidad del usuario, sino resaltar su carácter único a través de una danza invisible entre la piel y la composición química inspirada por el entorno balear.