Economía
13/10/2026 20:15
La caída del empleo privado en blanco acumuló su decimocuarto mes consecutivo de retroceso en Argentina
El mercado laboral argentino continúa enfrentando un escenario sumamente complejo, marcado por una contracción sostenida en el sector privado. Según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), procesados por la Secretaría de Trabajo dependiente del Ministerio de Capital Humano, en julio se registró una pérdida de 12.716 puestos de trabajo registrados. Con esta cifra, la gestión del presidente Javier Milei acumula una reducción total de 265.765 asalariados formales desde su inicio en diciembre de 2023, lo que representa una caída del 4,2% en la fuerza laboral registrada.
El informe oficial detalla que la tendencia negativa no es reciente, ya que el empleo privado en blanco ha retrocedido de forma ininterrumpida durante los últimos 14 meses. La serie desestacionalizada muestra que, para el mes de julio, el número de trabajadores formales se situó en 6.106.796, una cifra significativamente inferior a los 6.372.561 contabilizados en noviembre de 2023. Este retroceso sitúa al empleo privado en su nivel más bajo de los últimos 52 meses, borrando gran parte del crecimiento observado en el periodo de pospandemia.
Economistas y consultoras privadas han puesto la lupa sobre la velocidad de esta contracción. Amílcar Collante, de Profit Consultores, señaló que el periodo más crítico se concentró entre mayo de 2025 y julio de 2026, lapso en el que se perdieron aproximadamente 160.000 puestos. Este tramo explica el 60% de la caída acumulada, lo que demuestra una aceleración de la crisis tras una breve y tenue estabilización registrada durante la segunda mitad de 2024.
Las razones detrás de este fenómeno son variadas, pero el propio Gobierno ha reconocido ciertos patrones en el comportamiento empresarial actual:
El panorama presentado por el informe de Politikon Chaco refuerza la idea de un mercado de trabajo estancado donde la demanda de empleo brilla por su ausencia. A pesar de los intentos del Poder Ejecutivo por desregular ciertos aspectos del mercado laboral a través de reformas normativas, los empleadores mantienen una actitud cautelosa. Mientras la inflación y el consumo no den señales claras de una recuperación vigorosa y sostenible, es probable que la tendencia de los asalariados registrados siga bajo presión en los próximos meses del año.