Deporte
11/10/2026 01:19
Un error reglamentario que pone la lupa sobre el arbitraje de la AFA
El fútbol argentino atraviesa un momento de máxima tensión estructural y deportiva, donde cada fallo arbitral parece estar bajo un microscopio de alta precisión. En este contexto, la figura de Andrés Gariano ha cobrado una relevancia inesperada tras su reciente actuación en el encuentro entre Central Córdoba y Estudiantes de La Plata. Lo que debía ser un trámite reglamentario se transformó en un escándalo que reaviva las sospechas sobre el criterio de designación y los premios otorgados a ciertos jueces dentro de la estructura de la AFA.
A pesar de haber sido distinguido recientemente con la chapa de árbitro internacional, Gariano protagonizó lo que muchos especialistas califican como una burrada reglamentaria inexcusable. El error no solo afectó el desarrollo del juego, sino que perjudicó directamente a un club que mantiene una postura crítica y enfrentada con la conducción actual de la Asociación del Fútbol Argentino. Esta coincidencia no ha pasado desapercibida para los hinchas ni para la prensa especializada, alimentando el fuego de una interna política que parece no tener fin en los pasillos de Viamonte.
El desarrollo del partido en Santiago del Estero se vio empañado por una interpretación errónea de las reglas básicas del juego, algo que no se espera de un colegiado con proyección internacional. La falta de claridad en la toma de decisiones y el desconocimiento técnico demostrado en jugadas clave dejaron a Estudiantes en una posición de vulnerabilidad deportiva. Los puntos en juego en la Liga Profesional son vitales, y un fallo de esta magnitud altera la justicia competitiva del torneo nacional, generando un precedente peligroso para el resto de la temporada.
Es imperativo que la dirección arbitral revise no solo la actuación puntual de Gariano, sino también los criterios de promoción que se están utilizando actualmente. Premiar con internacionalidades a árbitros que cometen errores de concepto fundamentales debilita la credibilidad de todo el sistema profesional. El fútbol argentino necesita transparencia y competencia técnica por encima de las alineaciones políticas. Mientras la tensión entre los clubes y la dirigencia central continúe, actuaciones como la de Andrés Gariano seguirán siendo el foco de un conflicto que excede lo que sucede dentro del campo de juego y mancha el espectáculo deportivo.
Finalmente, este episodio deja una lección sobre la necesidad de profesionalizar aún más el arbitraje en Argentina. No se trata solo de tecnología, sino de capacitación constante y de una independencia real que permita a los jueces actuar sin el peso de las presiones externas. La comunidad futbolística exige respuestas claras y sanciones acordes a la gravedad de los errores cometidos, buscando garantizar que el mérito deportivo sea el único factor que determine el éxito en nuestras canchas.