Campo

10/10/2026 03:00

La pregunta que cambió el rumbo de una familia ganadera y los llevó a los mercados más exigentes del mundo

La pandemia de 2020 fue el detonante de una transformación radical para la familia Castillo, dedicada históricamente a la cría de ganado en el norte de Entre Ríos. Lo que comenzó como un período de mayor convivencia en el establecimiento San Pedrito, ubicado en San José de Feliciano, se convirtió en el nacimiento de Abuelo Julio, un modelo de negocio integrado que hoy exporta carne argentina a destinos tan diversos como Suiza, Dubái, Estados Unidos e Israel.

Durante generaciones, los Castillo se limitaron a la venta de terneros al destete. Sin embargo, el aislamiento social los obligó a replantearse su modelo productivo. La pregunta central fue simple pero poderosa: ¿por qué vender los animales si podían encargarse ellos mismos de la recría y la terminación? En abril de ese año iniciaron la primera etapa de recría, y para finales de 2020 ya estaban operando en el mercado de exportación, superando cualquier expectativa previa.

La integración vertical como clave del éxito ganadero

El crecimiento de la empresa no se detuvo en la terminación del ganado. Para lograr competitividad en mercados internacionales, Abuelo Julio consolidó una estructura que abarca toda la cadena de valor:

  • Producción propia con genética de alta calidad.
  • Desarrollo de agricultura para el autoabastecimiento de forrajes.
  • Gestión directa de la faena y procesos de exportación.
  • Apertura de locales comerciales y operaciones directas en el exterior.

Sebastián Castillo, presidente y CEO de la compañía, destaca que la firma es un ejemplo de superación generacional. La capacidad de adaptar una tradición de más de cuatro décadas a las exigencias globales permitió que la marca no solo se consolide en Argentina, sino que también establezca una operación propia en Colombia, ampliando su horizonte regional.

El éxito de Abuelo Julio reside en el control total del proceso. Al integrar la producción con la comercialización, la familia logró garantizar la trazabilidad exigida por los consumidores europeos y norteamericanos. Esta estrategia les permitió pasar de ser proveedores de materia prima a exportadores de valor agregado, demostrando que incluso en contextos de crisis como la pandemia, la innovación y el cambio de paradigma pueden revitalizar sectores tradicionales como el agropecuario.

Hoy, la empresa sigue explorando nuevas oportunidades, manteniendo el legado familiar pero con una visión empresarial moderna. El caso de los Castillo refleja una tendencia creciente en el campo argentino: la búsqueda de la eficiencia mediante la integración y la mirada puesta en el consumidor final global.

Destacado