Campo
15/04/2026 19:16
El sector agropecuario enfrenta demoras críticas por el estado de los caminos y las protestas de transportistas
El sector agropecuario de la provincia de Buenos Aires se encuentra en estado de alerta debido a una combinación de factores climáticos y operativos que han paralizado las tareas de recolección de granos. Las lluvias intensas registradas en los últimos días, sumadas al deterioro histórico de los caminos rurales y a una medida de fuerza nacional de los transportistas de cereales, han generado un cuello de botella logístico en un momento crucial para la economía nacional. La preocupación de los productores aumenta a medida que las ventanas de cosecha se cierran por el exceso de humedad.
De acuerdo con los últimos informes técnicos, la cosecha de girasol presenta un retraso de 7,6 puntos porcentuales respecto al promedio de las últimas cinco campañas. Esta demora no solo afecta la rentabilidad del productor por la posible pérdida de calidad del grano, sino que también retrasa el ingreso de divisas genuinas al país. La saturación de los suelos es tal que las maquinarias pesadas no pueden ingresar a los lotes sin riesgo de quedar encajadas, lo que obliga a detener totalmente la actividad hasta que el clima mejore sustancialmente en las próximas jornadas.
Un relevamiento detallado en diversas localidades bonaerenses muestra la gravedad de la situación hídrica actual:
Más allá del agua caída, el factor humano y de infraestructura juega un papel determinante en esta crisis. Los productores denuncian que la falta de mantenimiento en las vías de comunicación impide el flujo normal de los camiones, incluso en los pocos momentos donde la lluvia cesa. A esto se le suma la protesta de los transportistas, quienes reclaman mejoras en las tarifas y condiciones de trabajo, inmovilizando gran parte de la flota necesaria para trasladar la producción hacia los puertos o plantas de acopio. La situación en otras provincias, como Formosa, también genera malestar; allí, advierten que los costos para la venta de ganado se han incrementado de forma exorbitante, dificultando aún más la operatoria comercial del sector. La saturación de los perfiles de suelo plantea un desafío agronómico importante para los meses venideros. Si las precipitaciones continúan con esta frecuencia, existe el riesgo real de que se pierdan cultivos que ya están listos para ser trillados, lo que impactaría negativamente en las estimaciones de producción total para la presente temporada y afectaría la cadena de suministros a nivel nacional.