Campo
08/10/2026 14:46
Investigadores del INTA demuestran que este recurso forrajero supera al maíz en calidad nutricional y reduce costos de producción
Un reciente estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha revelado que la remolacha forrajera representa una alternativa altamente eficiente frente al maíz para la alimentación de ganado vacuno. Los resultados obtenidos en los valles irrigados de la Norpatagonia demuestran que los animales alimentados bajo este sistema de pastoreo directo no solo reducen los costos de producción, sino que generan una carne con propiedades nutricionales superiores, destacándose una concentración de ácidos grasos omega-3 que duplica la de los sistemas tradicionales.
La investigación, realizada por especialistas del INTA Valle Inferior y Valle Medio, destaca que la calidad del producto final es equiparable a la de los mejores sistemas pastoriles. Uno de los hallazgos más significativos es el perfil lipídico de la carne, el cual resulta mucho más favorable para la salud humana debido a su alto contenido de ácidos grasos esenciales. Este factor posiciona a la carne producida con remolacha como un producto premium en términos de salud y nutrición.
Desde el punto de vista económico, el uso de este cultivo permite terminar novillos durante el invierno con un costo de alimentación significativamente menor al de una dieta basada en grano de maíz en corrales de engorde. Esto es vital para los productores de la región, quienes suelen enfrentar escasez de recursos forrajeros durante los meses más fríos del año. La remolacha forrajera surge así como un recurso estratégico para mantener la rentabilidad del sector ganadero norpatagónico.
Durante las evaluaciones sensoriales y técnicas, los especialistas notaron ciertas variaciones en el aspecto visual de la carne. Según los informes, el producto obtenido presentó una tonalidad levemente más oscura y una consistencia un poco más firme en comparación con la carne de feedlot. No obstante, estos atributos se mantuvieron dentro de los rangos aceptables para el mercado de consumo masivo.
María Gabriela Garcilazo, investigadora de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA, enfatizó que si bien los resultados son prometedores, se trata de una etapa exploratoria inicial. Es necesario continuar con las evaluaciones para ajustar los manejos productivos y maximizar los beneficios de este cultivo. El trabajo conjunto entre diversas agencias de extensión y el Instituto de Tecnología de Alimentos garantiza una visión integral sobre el futuro de la ganadería en ambientes irrigados.