Moda
07/10/2026 13:37
Nicolas Ghesquière transforma el Cour Carré del Louvre en un escenario futurista cargado de simbolismo
En el cierre de la Semana de la Moda de París, Louis Vuitton ha vuelto a demostrar por qué lidera el discurso de la industria global. La firma presentó su colección en el emblemático Cour Carré del Louvre, un espacio que Nicolas Ghesquière ha convertido en su hogar creativo durante la última década. Para esta ocasión, la pasarela se transformó en una carretera de asfalto rodeada por una escenografía impactante: 34 coches voladores que parecían suspendidos en el tiempo. Esta puesta en escena no era un simple capricho visual, sino una metáfora sobre el pasado de la plaza, que antiguamente servía como aparcamiento para mandatarios, y una visión optimista sobre el futuro de la movilidad y el diseño.
Ghesquière, conocido mundialmente como un especialista en crear siluetas rígidas y armaduras arquitectónicas, ha decidido dar un giro de 180 grados hacia la fluidez. En una charla íntima tras el desfile, el diseñador explicó que su intención era crear algo extremadamente ligero. Esta propuesta busca aliviar la carga estética en un mundo que se siente pesado, permitiendo que la mujer Louis Vuitton se mueva con una libertad sin precedentes. Los tejidos técnicos, las sedas que parecen flotar y los cortes láser de alta precisión dominaron una colección que, aunque sencilla en apariencia, esconde una complejidad técnica magistral que solo una casa con este legado puede ejecutar.
Los elementos más destacados de la colección incluyen:
El compromiso con la sostenibilidad fue otro de los pilares de la noche. Ghesquière subrayó que todos los materiales utilizados en la construcción del set serán reciclados o donados a instituciones culturales y artísticas. Esta decisión refleja una tendencia ineludible en el sector del lujo: la espectacularidad ya no es válida si no va acompañada de una responsabilidad ética. La visión de Louis Vuitton para la próxima temporada es clara: llegar al futuro con el menor peso posible, priorizando la agilidad, la conciencia ambiental y una elegancia que nace de la simplicidad más pura. Al despojarse de lo innecesario, la firma francesa propone un refugio de calma en medio del caos global, reafirmando que la verdadera sofisticación reside en la capacidad de adaptarse y fluir con los tiempos cambiantes.