Exterior
07/10/2026 00:30
Benjamín Netanyahu aprovecha el aniversario hebreo del 7 de octubre para criticar a la comunidad internacional
Israel conmemoró este lunes, bajo el calendario hebreo, el aniversario de los ataques de Hamás que cambiaron el rumbo de su historia reciente. En un ambiente marcado por la polarización política y el inicio de una intensa campaña electoral, el primer ministro Benjamín Netanyahu lideró un acto institucional que sirvió no solo para honrar a las víctimas, sino también para lanzar un contundente mensaje a la comunidad internacional. Durante su intervención, Netanyahu calificó de mentira y libelo las acusaciones de genocidio en la Franja de Gaza, defendiendo la legitimidad de las operaciones militares iniciadas tras aquel fatídico 7 de octubre de 2023.
El mandatario israelí aprovechó el estrado para denunciar lo que considera una campaña de desprestigio global contra el Estado judío. Según sus palabras, el mundo ha vertido una serie de falsedades sobre la actuación del ejército en territorio palestino. Se nos lanza una mentira tras otra, afirmó, rechazando de plano las investigaciones que organismos internacionales han puesto en marcha para evaluar el impacto humanitario de la guerra. Este discurso llega en un momento de máxima tensión diplomática, donde las relaciones con aliados tradicionales y vecinos regionales se encuentran en su punto más bajo en décadas.
La estrategia del primer ministro busca consolidar su base electoral más conservadora, presentándose como el único líder capaz de resistir la presión externa y garantizar la seguridad nacional. Sin embargo, esta postura choca frontalmente con los sectores de la población que exigen una solución negociada para el retorno de los rehenes que aún permanecen en manos de Hamás. La división interna es palpable en las calles, donde las ceremonias de recuerdo han coincidido con manifestaciones que exigen un cambio de rumbo político.
La sociedad israelí vive hoy una de sus fracturas más profundas. Mientras una parte del país apoya la continuación de la ofensiva militar hasta la victoria total, otra parte significativa sale a las calles para protestar contra la gestión del gobierno. Las familias de las víctimas denuncian que el dolor está siendo instrumentalizado con fines políticos en plena precampaña electoral.
En conclusión, el aniversario no ha servido como un bálsamo para la nación, sino como un recordatorio de las heridas abiertas y de la incertidumbre sobre el futuro político de Israel. Con las elecciones en el horizonte, el uso del conflicto como herramienta de campaña promete seguir crispando a una población que todavía no ha podido procesar el trauma de 2023.