Economía
02/10/2026 21:22
Los empleados se encontraron con las persianas bajas y recibieron la notificación vía WhatsApp
La situación laboral en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se vio sacudida por el cierre repentino de la reconocida cadena de panaderías Pandanés. La medida, que se conoció en las primeras horas de la mañana, afectó de manera directa a aproximadamente 150 empleados que se desempeñaban en las diversas sucursales y en la planta de producción de la firma. Según las denuncias realizadas por los propios damnificados, el cese de actividades se comunicó de manera informal, dejando a decenas de familias en una situación de total incertidumbre respecto a su futuro profesional y el cobro de las indemnizaciones correspondientes.
Los testimonios recolectados en las puertas de los establecimientos cerrados reflejan una realidad angustiante. Muchos de los operarios y vendedores se presentaron en sus puestos de trabajo habituales solo para encontrarse con las persianas bajas y candados reforzados. La metodología utilizada por la patronal fue objeto de fuertes críticas: un mensaje masivo a través de la aplicación de mensajería WhatsApp, enviado durante la madrugada, solicitaba a los empleados que no asistieran a los locales. Esta falta de preaviso formal ha generado un clima de tensión y malestar profundo entre el personal, que ni siquiera pudo retirar sus pertenencias personales del interior de las tiendas.
Analía Centeno, una de las trabajadoras afectadas, relató cronológicamente cómo se enteraron de la noticia. Según sus palabras, el mensaje llegó cerca de las cuatro de la mañana, un horario en el que la mayoría del personal se encuentra descansando para iniciar la jornada laboral. La trabajadora subrayó que la empresa llegó a contar con un despliegue importante en la ciudad, operando hasta 22 locales en su momento de mayor expansión. Al momento del cierre definitivo, la red constaba de 20 sucursales activas y una planta centralizada donde se elaboraban los productos panificados. La magnitud de la empresa hace que el impacto social del cierre sea significativamente mayor a otros casos recientes en el sector gastronómico.
Hasta el momento, los responsables de la empresa no han emitido ningún comunicado oficial ni han brindado explicaciones claras sobre los motivos financieros que llevaron a esta drástica decisión comercial. Los delegados gremiales y los trabajadores autoconvocados evalúan los pasos legales a seguir para garantizar el cumplimiento de las normativas laborales vigentes y asegurar que se abonen los salarios adeudados junto con las liquidaciones finales obligatorias por ley. La desaparición de Pandanés del mapa comercial porteño no solo deja un vacío en el rubro, sino que también enciende las alarmas sobre la estabilidad de las medianas empresas en el complejo contexto económico actual, donde los costos de insumos y servicios han presionado los márgenes de rentabilidad de manera sostenida durante el último año.