Policiales
15/04/2026 13:17
Un integrante clave del asalto al Banco Río revela detalles inéditos tras años de anonimato
El robo al Banco Río de Acassuso es, sin duda, el hecho delictivo más emblemático de la historia argentina reciente. Sin embargo, a pesar de que varios de sus protagonistas fueron capturados y cumplieron sus condenas, el halo de misterio nunca desapareció por completo. En las últimas horas, un testimonio ha sacudido los cimientos de lo que se conocía hasta ahora: rompió el silencio El Fantasma, un integrante clave de la banda que, a diferencia de sus compañeros, logró evadir la justicia y nunca fue procesado ni identificado. Su relato ofrece una perspectiva interna sobre la logística y el nivel de detalle que requirió el asalto, subrayando que hubo más personas involucradas de las que figuran en los expedientes judiciales.
El Fantasma se describe a sí mismo como un técnico de precisión, alguien que no buscaba la fama mediática que luego abrazaron otros miembros del grupo, como Luis Mario Vitette Sellanes o Fernando Araujo. Su función principal estuvo ligada a la infraestructura necesaria para el escape y al control de los tiempos dentro del banco mientras la policía rodeaba el edificio. Según sus declaraciones, la clave de su anonimato fue el estricto cumplimiento de un pacto de silencio que, hasta el momento, se había mantenido inquebrantable. Esta revelación pone en duda la eficacia de la investigación inicial, sugiriendo que el Estado argentino cerró el caso prematuramente sin dar con la totalidad de los responsables.
Durante años se especuló con la posibilidad de que la banda fuera más numerosa de lo que se reportó en el juicio oral. El Fantasma confirma esta hipótesis, detallando que su labor comenzó meses antes del golpe, participando activamente en la excavación del túnel que conectaba el banco con los desagües pluviales. Este conducto fue la vía de escape perfecta, permitiendo a los ladrones desaparecer con el botín mientras los efectivos del grupo Halcón todavía negociaban una supuesta toma de rehenes que, en realidad, era solo una distracción magistralmente orquestada.
El hombre asegura que el monto robado fue significativamente superior a lo declarado oficialmente por las entidades financieras y los damnificados. Para El Fantasma, el éxito no fue solo económico, sino la capacidad de ejecutar un plan perfecto sin disparar una sola bala. El impacto de sus palabras no solo reaviva el interés por el caso, sino que también plantea interrogantes sobre la prescripción de los delitos y la posibilidad de que otros involucrados sigan viviendo entre nosotros sin haber pagado por sus actos. Este nuevo capítulo en la historia del robo del siglo demuestra que la realidad supera a la ficción y que los secretos mejores guardados suelen salir a la luz cuando menos se lo espera.