Ciencia
01/10/2026 15:00
Una investigación reciente desmiente prejuicios históricos y analiza los mecanismos moleculares que diferencian la percepción del dolor por sexo
Durante décadas, el sistema sanitario y la sociedad han minimizado el dolor crónico en las mujeres, atribuyéndolo a menudo a factores psicológicos o a una supuesta falta de resistencia física. Sin embargo, la ciencia moderna ha comenzado a abrir lo que se denomina la inexplorada caja negra de este síntoma. Un estudio exhaustivo publicado en la revista Science destaca que las mujeres presentan una mayor susceptibilidad a condiciones como la fibromialgia, el síndrome de colon irritable y la artritis reumatoide. La investigación revela que estas diferencias no son una cuestión de percepción subjetiva, sino que tienen raíces biológicas profundas y complejas.
El dolor funcional, aquel que no presenta una lesión evidente pero que incapacita al paciente, es hasta dos veces más frecuente en la población femenina. Los nuevos descubrimientos sugieren que los mecanismos de procesamiento del dolor en el sistema nervioso central varían significativamente según el sexo biológico. Mientras que en los hombres ciertas células del sistema inmunitario, como la microglía, juegan un papel protagonista en la transmisión del dolor, en las mujeres parecen ser las células T las encargadas de mediar en este proceso. Esta distinción es fundamental, ya que explica por qué algunos tratamientos analgésicos convencionales no ofrecen los mismos resultados en ambos sexos.
Además de la genética y el sistema inmunitario, las fluctuaciones hormonales desempeñan un papel crítico. Los estrógenos y la progesterona modulan la sensibilidad de los receptores de dolor, lo que genera variaciones a lo largo del ciclo de vida de la mujer. Los expertos señalan que durante mucho tiempo las mujeres fueron excluidas de los ensayos clínicos básicos para evitar el factor de confusión que suponían estas hormonas. Esta exclusión histórica ha generado un vacío de conocimiento que apenas ahora se empieza a completar con datos precisos. Algunos puntos clave de la investigación actual incluyen:
Finalmente, la revisión científica insiste en que comprender estas diferencias es el primer paso para una medicina más justa y eficaz. No se trata simplemente de una mayor sensibilidad, sino de un sistema de alerta biológica que opera bajo reglas distintas. Cerrar la brecha de género en la investigación del dolor no solo aliviará el sufrimiento de millones de pacientes, sino que también permitirá optimizar los recursos sanitarios al ofrecer diagnósticos más rápidos y tratamientos con menos efectos secundarios y mayor tasa de éxito.