Negocios
26/09/2026 00:01
El filósofo analiza el impacto de la inteligencia artificial y la necesidad de nuevos perfiles profesionales en la era digital
El impacto de la inteligencia artificial en la sociedad actual es innegable, pero para el filósofo Alejandro Piscitelli, el fenómeno trasciende la mera tecnología. Según su visión, estamos atravesando una "revolución mental" que se gestó mucho antes de la aparición de herramientas como ChatGPT. Esta transformación cognitiva está impulsada por la evolución de Internet y los buscadores, llegando hoy a los modelos de lenguaje que definen la IA generativa. Para comprender este nuevo paradigma, Piscitelli sostiene que es fundamental abandonar las viejas dicotomías entre tecnofilia y tecnofobia, apostando por categorías de pensamiento más dinámicas y complejas para interpretar la realidad actual.
En este escenario de transformación acelerada, el ámbito educativo y el periodístico enfrentan desafíos estructurales que requieren una revisión profunda de sus métodos tradicionales. Piscitelli propone una transición desde la formación disciplinaria rígida hacia perfiles "antidisciplinarios" e híbridos que puedan navegar la incertidumbre. Estos nuevos profesionales, denominados como framers, edgers, bridgers o polímatas, deben poseer la capacidad única de conectar áreas de conocimiento aparentemente inconexas. La idea central es que puedan operar con soltura frente a problemas complejos que no tienen una solución lineal y que requieren un cambio constante de marcos mentales para ser abordados con éxito. En el caso específico del periodismo, el autor visualiza una evolución hacia roles más estratégicos:
Contrario a las visiones apocalípticas que sugieren que la automatización y la inteligencia artificial reemplazarán por completo al comunicador humano, Piscitelli argumenta que la fragmentación informativa actual otorga una importancia renovada al periodismo profesional de calidad. Si bien los soportes tradicionales como el periódico físico atraviesan crisis profundas, las funciones centrales del oficio permanecen inalterables y necesarias para la salud democrática. La recopilación rigurosa de información, la entrevista profunda a fuentes primarias, la verificación exhaustiva de hechos y la claridad pedagógica para explicar temas complejos son pilares que la tecnología no puede sustituir por sí sola. El futuro del sector reside en la capacidad de los profesionales para adaptarse a las nuevas herramientas sin perder la esencia ética y la capacidad analítica que definen a la profesión en una era de creciente incertidumbre global.