Economía
25/09/2026 18:52
Alrededor de 1,7 millones de personas compraron divisas en agosto según el último informe cambiario del Banco Central
La presión sobre el mercado de cambios en la Argentina no cede, reflejando una inercia dolarizadora que se mantiene firme a pesar de las oscilaciones en las variables macroeconómicas. Durante el mes de agosto, la demanda de dólares por parte de individuos se mantuvo en niveles significativamente elevados, aunque se observó una retracción del 14,8% en los montos netos comprados en comparación con el pico registrado en julio. Este fenómeno se da en un contexto donde alrededor de 1,7 millones de ahorristas acudieron al mercado para asegurar sus excedentes, una cifra que se mantiene estable y que demuestra la fuerte preferencia de los ciudadanos por la divisa estadounidense como mecanismo de resguardo frente a la inflación y la devaluación de la moneda local.
De acuerdo con los datos suministrados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en su último Informe Cambiario, la cantidad de personas que compraron billetes fue apenas un poco menor a la que se registró en la antesala del proceso electoral de septiembre de 2025. En aquel momento histórico, la dolarización de carteras alcanzó un máximo que llegó a comprometer cerca de la mitad de la base monetaria, con cifras que rozaron los US$35.000 millones. En el actual escenario del mes de agosto, las operaciones se repartieron de la siguiente forma:
Al profundizar en el análisis técnico, se observa que si se incluyen los egresos netos realizados por transferencias de divisas sin fines específicos, la demanda total escaló hasta los US$2677 millones. Aunque este número es inferior a los US$3143 millones de julio, sigue estando por encima de los US$2065 millones registrados en junio y se asemeja a los niveles vistos a principios de año. La estacionalidad del ahorro juega un rol preponderante en estas estadísticas, ya que tanto enero como julio son meses donde el cobro de vacaciones y el sueldo anual complementario inyectan liquidez extra en los bolsillos de los trabajadores de mayores ingresos, quienes suelen volcarse masivamente al mercado cambiario oficial. El desafío para las autoridades económicas y el BCRA reside en gestionar esta demanda persistente en un mercado con reservas internacionales limitadas, mientras intentan estabilizar las expectativas para evitar que la brecha cambiaria se amplíe y termine impactando en la estructura de precios de la economía doméstica, especialmente en un contexto de alta volatilidad externa.