Campo
24/09/2026 00:07
La medida busca facilitar las exportaciones y reorganizar la logística ante las dificultades del mercado exterior
El gobierno de Rusia ha tomado una decisión trascendental para el mercado global de granos al anunciar la eliminación total de los derechos de exportación para el trigo, la cebada y el maíz. Esta medida, que se mantendrá vigente hasta finales de 2026, tiene como objetivo principal aliviar la situación financiera de los productores locales y facilitar la salida de excedentes en un contexto internacional complejo. La resolución, firmada por el primer ministro Mijaíl Mishustin, busca mitigar los problemas logísticos y las barreras comerciales que han dificultado el flujo normal de las materias primas rusas hacia los mercados internacionales.
La normativa, identificada como la Resolución N.º 1194, fue publicada oficialmente el 21 de septiembre de 2026, aunque su aplicación se extiende de manera retroactiva al 1 de septiembre del mismo año. Esto significa que las operaciones realizadas durante las primeras semanas del mes también se verán beneficiadas por la tasa cero, permitiendo una mayor competitividad para los exportadores rusos desde el inicio de la temporada de embarques más intensiva.
Entre los puntos clave de esta medida se destacan los siguientes aspectos:
Expertos del sector señalan que esta maniobra responde a la necesidad de Rusia de reorganizar su logística de embarques. En los últimos meses, el país ha enfrentado desafíos significativos para colocar su producción debido a las sanciones indirectas y a la saturación de sus puertos principales. Al reducir la carga impositiva, el gobierno espera incentivar a las empresas a buscar nuevas rutas comerciales y a reducir los inventarios que presionan los precios internos a la baja.
Además de los granos mencionados, la medida contempla una revisión constante de la dinámica exportadora. Es importante subrayar que, si bien el beneficio es temporal, el mercado internacional ya comienza a reaccionar ante la posibilidad de una mayor oferta rusa a precios más competitivos. Los productores de otros países, especialmente los de Argentina y Estados Unidos, siguen de cerca esta resolución, ya que Rusia es uno de los mayores exportadores mundiales de trigo y cualquier cambio en su política impositiva altera el equilibrio de precios en las bolsas internacionales.
Finalmente, esta decisión se enmarca en una estrategia más amplia de soberanía alimentaria y fortalecimiento del rublo. Al asegurar que los productores tengan rentabilidad, el estado ruso garantiza la continuidad de las siembras futuras, evitando un posible desabastecimiento interno en caso de que las condiciones climáticas o políticas se tornen más adversas. Los exportadores, por su parte, ahora cuentan con un margen de maniobra mayor para negociar contratos de largo plazo con compradores en África y Asia, destinos estratégicos para la producción agrícola de la federación.