Campo
21/09/2026 03:01
El Compinche Agro destaca por sus altos rendimientos en Teodelina y Benito Juárez
El surgimiento de El Compinche Agro en 2018 marcó un hito en la trayectoria de una familia dedicada al sector agropecuario. Esta firma nació tras la escisión de la reconocida sociedad Haras la Quebrada, permitiendo que María Inés Ceriani Cernadas asumiera la gestión de dos unidades productivas clave: un establecimiento ganadero de 2200 hectáreas en Benito Juárez y un campo netamente agrícola de 1060 hectáreas en Teodelina. Esta reorganización estratégica no solo diversificó los activos, sino que permitió una especialización técnica que hoy arroja resultados notables en términos de rendimiento y eficiencia productiva.
En el campo de Teodelina, la empresa gestiona 960 hectáreas de altísima productividad. La estrategia se basa en una rotación intensiva que incluye trigo/soja de segunda, maíz y soja de primera. Eduardo Peres, gerente de producción, destaca que el éxito radica en el uso de genética de punta adaptada a ambientes de alto potencial. En el caso del maíz, la fertilización balanceada y la elección de híbridos de alto rinde permitieron alcanzar un promedio impresionante de 13.000 kilos por hectárea en las últimas campañas, consolidando a la firma como un referente en la zona núcleo.
La soja no se queda atrás en términos de innovación tecnológica. El progresivo paso a la tecnología Enlist ha permitido optimizar el control de malezas y potenciar los rindes, alcanzando los 5000 kilos por hectárea. Por su parte, el trigo ha mostrado un desempeño excepcional en la campaña 2025/26, donde la utilización de genética diversificada de diversos criaderos facilitó la obtención de 8100 kilos por hectárea. Estas cifras demuestran que la combinación de manejo técnico y condiciones ambientales favorables puede llevar la producción a niveles máximos.
Un aspecto distintivo de la operación en Teodelina es la eficiencia en la gestión de servicios. Todos los trabajos de pulverización, siembra y cosecha se realizan mediante contratistas externos, lo que permite a la empresa enfocarse en la planificación estratégica y el monitoreo. A pesar de contar con tecnología de avanzada, no se implementa la siembra o fertilización variable debido a la notable homogeneidad de los lotes. Según explican los directivos, la falta de variabilidad ambiental significativa hace que no sea necesario segmentar los lotes para aplicar dosis diferenciadas.
En paralelo, el establecimiento ganadero en Benito Juárez mantiene un planteo centrado en la cría sobre un rodeo de 1200 vientres. Aunque la agricultura tiene una presencia menor en esta unidad, la integración de ambas actividades permite una estabilidad financiera y operativa robusta. El Compinche Agro se posiciona así como un ejemplo de cómo la profesionalización y la toma de decisiones basada en datos pueden transformar una empresa familiar en un motor de productividad agroindustrial de gran escala en la región.