Economía
20/09/2026 18:43
El crecimiento del cuentapropismo informal eleva la tasa de precariedad laboral al 45% en un contexto de caída de ingresos reales
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación profunda marcada por el crecimiento de la precariedad. A pesar de los intentos del gobierno de Javier Milei por estabilizar las variables macroeconómicas, la realidad de los trabajadores refleja una brecha cada vez mayor entre el empleo registrado y el informal. Según los últimos reportes, la pérdida de puestos de trabajo en blanco en el sector privado ha sido compensada principalmente por un aumento explosivo del cuentapropismo informal, llevando la tasa de informalidad a un máximo histórico del 45% del total de ocupados.
Este fenómeno tiene consecuencias directas y severas sobre el poder adquisitivo de las familias. Las estadísticas indican que quienes se desempeñan en la informalidad perciben, en promedio, menos de la mitad de los ingresos de un asalariado registrado con características similares. Aquellos trabajadores que perdieron su empleo formal y se volcaron a actividades por cuenta propia para subsistir han experimentado una caída cercana al 30% en sus ingresos reales, lo que profundiza la crisis del consumo interno y la calidad de vida de amplios sectores sociales.
De acuerdo con las cifras difundidas recientemente por el Indec, la tasa de desocupación alcanzó el 7,9% durante el segundo trimestre del año, mostrando un incremento respecto al 7,6% del mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el dato más llamativo es el aumento en la tasa de actividad, que escaló al 48,9%, estableciendo un nuevo récord histórico para el país. Esto significa que cada vez más personas salen a buscar trabajo para intentar cubrir el bache económico provocado por la inflación acumulada y la pérdida de ingresos del núcleo familiar.
Algunos puntos clave revelados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) son los siguientes:
El mercado ha demostrado capacidad para absorber a ocho de cada diez nuevos trabajadores, pero la calidad de esos empleos es el punto crítico de la discusión económica actual. El auge del trabajo por cuenta propia sin aportes ni beneficios sociales no solo afecta la futura recaudación previsional, sino que también limita las posibilidades de crecimiento sostenido para la clase media y los sectores más vulnerables. El desafío para la gestión libertaria será convertir este crecimiento en el número de ocupados en una mejora real de la calidad del empleo y, fundamentalmente, en una recuperación del salario real frente a una informalidad récord que parece haberse consolidado como la principal salida laboral en la coyuntura actual.