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20/09/2026 17:01
El cine y la literatura argentina pierden a un creador mendocino que dejó una huella imborrable en la pantalla grande
La cultura argentina se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Jorge Zuhair Jury, un artista polifacético cuya obra literaria y cinematográfica definió gran parte del imaginario nacional durante décadas. Nacido en Luján de Cuyo, Mendoza, Jury no solo fue el hermano de otro gigante como Leonardo Favio, sino que se convirtió en su pilar creativo fundamental, proporcionando la profundidad narrativa y los guiones que transformaron al cine argentino para siempre.
Jorge Zuhair Jury fue mucho más que un colaborador; fue el arquitecto conceptual detrás de obras maestras que hoy se estudian en todo el mundo. Su capacidad para retratar la marginalidad, la pasión y la idiosincrasia del interior argentino permitió que títulos como Crónica de un niño solo o El dependiente se convirtieran en pilares del Nuevo Cine Argentino. Su pluma, cargada de una sensibilidad única, supo capturar la esencia de personajes complejos y paisajes emocionales que resonaron profundamente en el público.
A lo largo de su carrera, Jury se destacó por una versatilidad admirable. Además de su labor en la pantalla grande, fue un reconocido autor de cuentos y novelas, donde exploró temas de identidad, soledad y la lucha del hombre común frente a un destino muchas veces adverso. Su relación creativa con Leonardo Favio fue una simbiosis perfecta: mientras Favio ponía la mirada visual y la dirección magistral, Jury aportaba el corazón de la historia, logrando un equilibrio entre lo poético y lo crudo que pocos binomios han alcanzado en la historia del arte latinoamericano.
Entre los hitos más recordados de su trayectoria se encuentran:
En sus últimos años, Jorge Zuhair Jury continuó siendo una fuente de consulta y un referente ético para las nuevas generaciones de cineastas y escritores. Su fallecimiento a los 89 años en su Mendoza natal marca el fin de una era, pero su obra permanece como un testimonio vivo de la riqueza cultural de nuestro país. Los críticos coinciden en que su partida deja un vacío difícil de llenar, pero también una invitación a redescubrir sus textos y sus películas, que siguen manteniendo una vigencia asombrosa frente a los desafíos del presente.