Campo

20/09/2026 12:00

Cinco años de investigación: el campo que marcó un antes y un después con la carne sustentable

Un estudio del INTA en General Guido demuestra que la eficiencia reduce emisiones y aumenta la productividad

Cinco años de investigación: el campo que marcó un antes y un después con la carne sustentable

El sector agropecuario argentino ha dado un paso trascendental hacia la sostenibilidad con la culminación de una investigación que se extendió durante cinco años. El estudio, centrado en la producción de carne bovina, ha logrado demostrar que la eficiencia productiva y el cuidado del medio ambiente no son objetivos opuestos, sino complementarios. Este trabajo fue llevado a cabo por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en el establecimiento Santa Unión, propiedad de Víctor Tonelli, situado en la localidad de General Guido. Los resultados obtenidos marcan un hito en la historia de la ganadería nacional, al validar científicamente que es posible incrementar la productividad mientras se reduce drásticamente el impacto ambiental.

Productividad y reducción de emisiones de carbono

Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación reside en la cuantificación de las mejoras logradas entre los años 2021 y 2025. Durante este periodo, el establecimiento Santa Unión logró elevar su productividad de 101,3 a 173,1 kilos de peso vivo por hectárea, lo que representa un crecimiento excepcional del 70,8%. Este incremento no se produjo a expensas del entorno; por el contrario, la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyó de manera notable. Los datos indican que las emisiones cayeron de 19,73 a 12,94 kilos de dióxido de carbono equivalente (CO₂e) por cada kilo de carne producido. Este logro posiciona a la ganadería argentina como un modelo de eficiencia a nivel global, demostrando que la implementación de prácticas sustentables genera resultados tangibles.

La era de los activos digitales en el campo

La importancia de este estudio trasciende los límites del potrero. Al lograr cuantificar y verificar la disminución de las emisiones, los productores ganaderos ahora cuentan con la posibilidad de transformar estas mejoras ambientales en activos digitales con valor económico. Este reconocimiento ambiental abre nuevas puertas comerciales para la carne argentina en mercados internacionales que demandan productos con baja huella de carbono. La capacidad de demostrar objetivamente que el sistema productivo es amigable con el ecosistema se convierte en un diferencial competitivo estratégico. Además, este avance se da en un contexto donde Argentina proyecta consolidarse como un actor clave en el mercado de granos, con el potencial de convertirse en el segundo exportador mundial de maíz. Los pilares de esta nueva era ganadera se basan en:

  • Mejora genética y manejo nutricional eficiente.
  • Monitoreo constante de la huella ambiental.
  • Certificación de procesos sustentables para mercados premium.
  • Digitalización de los balances de carbono.

El éxito del modelo aplicado en la Cuenca del Salado sirve como guía para otros productores que buscan modernizar sus establecimientos. La investigación de cinco años en General Guido deja claro que la inversión en tecnología y conocimiento es la clave para asegurar el futuro de la actividad agropecuaria, garantizando rentabilidad y responsabilidad ambiental en un mundo cada vez más consciente de los desafíos climáticos.

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