Exterior
19/09/2026 15:43
Los ataques contra Aramco y Riad elevan la tensión en el golfo Pérsico
La tensión bélica en la región del golfo Pérsico ha vuelto a escalar de forma alarmante tras la última ofensiva a gran escala lanzada por los rebeldes hutíes de Yemen. En un comunicado oficial emitido este sábado, el grupo insurgente se atribuyó la autoría de una serie de ataques coordinados utilizando drones sofisticados de largo alcance y misiles balísticos dirigidos contra objetivos de alto valor estratégico en el corazón de Arabia Saudí. Entre los puntos impactados se encuentran instalaciones clave de la petrolera estatal Aramco, considerada la compañía de hidrocarburos más importante del planeta, así como diversos objetivos militares en la capital del reino, Riad.
Testigos presenciales en la capital saudí informaron sobre potentes explosiones que sacudieron la ciudad durante las primeras horas de la jornada. Una densa columna de humo negro fue visible desde varios kilómetros de distancia, elevándose de manera amenazante en las inmediaciones del aeropuerto internacional Rey Jalid de Riad. Aunque las autoridades saudíes suelen interceptar con éxito gran parte de estos proyectiles mediante sus avanzados sistemas de defensa antiaérea Patriot, la magnitud y la precisión demostrada en esta nueva ofensiva han generado una profunda preocupación en los mercados energéticos internacionales y en las principales cancillerías occidentales.
Los motivos que explican esta peligrosa escalada responden a una serie de factores estructurales en el complejo conflicto yemení:
Este nuevo episodio de violencia subraya la extrema vulnerabilidad de la infraestructura energética saudí frente a lo que se denominan ataques asimétricos. Aramco, que ya ha sido blanco de ofensivas devastadoras en el pasado, representa el motor económico indiscutible del país y cualquier interrupción mínima en su producción de crudo tiene consecuencias inmediatas en el precio global de la energía. Los rebeldes hutíes han advertido con firmeza que estos ataques continuarán y podrían intensificarse mientras no se detenga la agresión militar contra la población de Yemen y se levante el cerco sobre sus puertos y aeropuertos principales. Por su parte, la comunidad internacional observa con alarma cómo este conflicto se ha transformado en una disputa regional de gran envergadura donde se mezclan intereses religiosos, políticos y económicos de difícil solución. La posibilidad de una respuesta militar contundente por parte de Riad hace temer que el ciclo de violencia se intensifique todavía más en las próximas semanas, dificultando cualquier intento de mediación diplomática liderado por las Naciones Unidas para alcanzar una paz estable en la región.