Familia
17/09/2026 00:30
La experta analiza en su nuevo libro cómo la sobreestimulación y la inmediatez afectan la conducta infantil
El libro Dopaminados, escrito por Elisa Molina y Francisco Huerta, aborda la creciente preocupación sobre la baja tolerancia a la frustración en las nuevas generaciones. Elisa Molina, con su amplia trayectoria en disciplina positiva, argumenta que el entorno actual somete a los niños a una estimulación constante que altera su desarrollo emocional. La inmediatez de las redes sociales y el consumo pasivo de contenidos digitales generan picos de dopamina que dificultan la gestión del aburrimiento y la espera. La autora es tajante al afirmar que cuando los padres pierden los nervios y gritan, la responsabilidad recae íntegramente en el adulto, quien debe ser el faro de regulación emocional para sus hijos.
Comprender qué sucede fisiológicamente en el cerebro de un niño durante una rabieta es el primer paso para una crianza efectiva. Molina explica que el córtex prefrontal, encargado del razonamiento, no está totalmente desarrollado en la infancia. Por ello, ante la frustración, domina el sistema límbico. Si el adulto responde con gritos, solo aumenta el nivel de cortisol en el menor, bloqueando cualquier posibilidad de aprendizaje. El libro propone distinguir entre la desregulación genuina y las conductas que el niño ha aprendido para obtener beneficios secundarios.
La colaboración entre Molina y Huerta aporta una visión integral, combinando la pedagogía con el coaching para adolescentes. El objetivo no es buscar la perfección en la paternidad, sino la consciencia. Al reconocer que somos los adultos quienes debemos gestionar nuestro propio estrés, liberamos a nuestros hijos de una carga emocional que no les corresponde. La disciplina positiva no es sinónimo de permisividad, sino un equilibrio necesario entre la firmeza y la amabilidad que permite a los menores desarrollar habilidades fundamentales para la vida en un mundo cada vez más acelerado y exigente.